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mini vacaciones

De pronto tuve una idea para un relato, unos tipos recorrían un paisaje alienígena, una especie de jungla, metidos en sus trajes, e iban con sigilo hacia un bunker que luego resultó que no había sido construido sino crecido, una semilla que se planta y genera un hábitat que provee de alimento y oxígeno a colonos (acrección, se llamó). Más tarde supe por qué estaban yendo allí, los colonos estaban haciendo algo ilegal, no eran parte del plan de operaciones de LaFed (la corporación al cargo de la zona del planeta). Los nombres se fueron poniendo: Uno, Dos y Tres para los que no habían trabajado con el protagonista antes, Blindado y Narrador para los que sí (que a su vez eran Cuatro y Cinco en las comunicaciones de la misión). Entran en el bunquer después de que Narrador hackee el portón y acaban con todos, excepto con unos cuantos que se encierran en una habitación. Tirador ordena cortar el suministro de aire. Los colonos utilizan una puerta oculta, salen por ella y minan la entrada, Dos salta por los aires al iniciar la persecución. Lanzan unos drones para que detecten más minas y cuando terminan los persiguen y los matan un poco antes de llegar a un transporte. (¿Por qué tendrían que tener la vía de escape tan lejos?, ¿qué sentido tiene eso?).

Pensé en cómo llamarían a ese tipo de trabajos, y le puse nombre a las oficiales ordinarias (operaciones), a las extraoficiales «voluntarias» (rescates), a las extraoficiales «ilegales» (recuperaciones) y a las prohibidísimas independientes de la corp (saqueos). Pensé que la vida en el orbital de aquel planeta iba a estar movidita con tanta burocracia, corporación y gente buscándose la vida. Pensé en cómo iban a ganar pasta de los saqueos en un entorno tan «pequeño» (vender algo ilegal con tan pocos clientes potenciales sólo tiene dos opciones: o hay un grupo de clientes que lo promociona o la administración está haciendo la vista gorda). Pensé en el que se había hecho con el prota, Tirador, y por qué se dedicaba a eso, pensé en sus superiores, en su equipo, en sus planes para el futuro. En sus ganas de seguir haciendo lo mismo o de dejarlo. En si podría hacerlo.

Durante un rato largo vi una trilogía, una primera parte en la que sobreviven a un saqueo especialmente complicado y descubren un chorrón de mierda en el proceso. Les condena y les salva el tipo especial de ilegalidad que están haciendo. Una segunda en la que Tirador, retirado, ascendido y apartado, conspira para hacerse con control del orbital y cambiar las condiciones de vida de la gente. Una tercera en la que tienen que lidiar con el resto del mundo, que no puede tolerar una rebelión.

Así, durante un par de horas o tres, estuve completamente concentrado, absorbido y fuera de mí (¿o dentro?). Luego, por algo que no consigo recordar, todo hizo prof y se desvaneció en menos de un segundo. El relato inicial lo subí al museo. Me acuerdo de todo esto ahora porque ayer volví allí de visita durante buena parte de la tarde.

carnívoro de centro comercial

Esta mañana he visto una vaca por primera vez en bastante tiempo, entre otras muchas cosas. Yo estaba caminando de vuelta, con doce kilómetros encima, realmente abrasado por el sol, y ella estaba detrás de una verja en una especie de hueco sin retorno en el que se había metido para recibirme. Me miraba medio en pánico medio con ansiedad (eso interpreto, yo qué sé, ¿para qué recibirme y el pánico, la ansiedad?). Los ojos parecían tan humanos que de repente sentí el valle inquietante. Pensé soy carnívoro y sentí algo parecido a la vergüenza, todo en una ráfaga de disparos. Tenía la teta enorme, los pezones largos e hinchados. Pensé en «hirsuto» sin saber por qué. Ni siquiera recordaba el significado hasta que no volví a casa y lo busqué. Cuando seguí caminando ella salió marcha atrás de la trampa en la que se había metido y las ovejas empezaron a balarme. Me di la vuelta, dejaron de hacerlo, fingiendo pastar. Me di la vuelta de nuevo, volvieron a balar.

Eso, vete, tío mierda, mejor que nos dejes tranquilas, largo de aquí.

Me di la vuelta una vez más, dejaron de hacerlo. Me acerqué, se alejaron en un perímetro circular de seguridad, la vaca se acercó. Esos ojos no eran humanos, pero sin embargo…

Soy carnívoro de supermercado. De coger bandejas y llevármelas a casa, tostar la carne en la sartén y devorarla. Me acerqué. Me miró. Joder.

Después vi un caballo con un pene como mi brazo que le colgaba bamboleándose cuando se movía. Perros detrás ladrando. La vaca tenía pelo, pero desde luego no hirsuto, parecía terso. Marrón, húmedo, blando. Durante un momento sentí que todo era terrible. No fui capaz de acercarme a tocarla, pese a que me lo estaba pidiendo. Entre el valle inquietante y mi inseguridad en la lectura de intenciones no fui capaz. Durante un momento estuve en contacto con algo, pero ya lo he perdido. Durante un momento fui capaz de percibir directamente algo. Luego se me olvidó. Todavía se me está olvidando.

En Eve Online puedes vivir en hisec, en lowsec, en nullsec, y hay puertas estelares que te llevan de un sistema a otro. Luego está el espacio de agujero de gusano, que conecta los sistemas anteriores aleatoriamente mediante agujeros que se cierran cada 24 horas o cuando colapsan por masa. Poca gente es consciente de ellos. Los caminos en un pueblo son algo parecido, excepto porque no colapsan, son tan estables como las carreteras (no todos ellos, pero no es el momento ni el lugar). Es fácil pensar que la gente que no conoce los caminos vive en la mitad de la realidad. Es tan fácil hacerlo que lo hago. Cuando me di cuenta de eso volví a estar en contacto con algo, pero ya lo he perdido. Un rato después empecé a olvidarlo. Todavía lo estoy olvidando, pese a esforzarme jodidamente por no hacerlo. Es como recordar un sueño, cuanto más tiempo pasa más difícil es hacerlo.