# perdiendo.org/museodemetralla

entraron en mi cabeza (202) | libros (21) | me lo llevo puesto (7) | pelis (2) | Renta básica (9) | series (6) | escasez (2) | frikeando (94) | arduino (1) | autoreferencial (11) | bici (1) | esperanto (4) | eve online (3) | git (2) | GNU/linux (4) | markdown (7) | nexus7 (2) | python (7) | raspberry pi (3) | vim (1) | wordpress (1) | zatchtronics (3) | hago (773) | canciones (163) | borradores (7) | cover (46) | el extremo inútil de la escoba (2) | elec (1) | GRACO (2) | guitarlele (11) | ruiditos (11) | Solenoide (1) | fotos (37) | nanowrimo (3) | novela (26) | criaturas del pantano (5) | el año que no follamos (12) | huim (5) | rehab (4) | poemas (363) | Anclajes (15) | andando (3) | B.A.R (7) | Canción de cuna para un borracho (38) | Cercos vacíos (37) | Cien puentes en la cabeza (7) | Conejo azul (6) | Contenido del juego (5) | De tiendas (3) | del pantano (3) | Destrozos (2) | Epilogo (4) | Fuegos de artificio (5) | Imposible rescate (15) | Jugando a rojo (7) | Libro del desencuentro (2) | Lo que sé de Marte (11) | Los cuentos (21) | Montaje del juego (5) | Orden de salida (4) | palitos (31) | Piernas abiertas (7) | Poemas medianos (12) | Privado de sueño (7) | rasguemas (5) | Tanto para nada (17) | Todo a 100 (2) | Uno (4) | relatos (97) | anatemas (9) | orbital (2) | prompts (8) | vindicaciones (103) | perdiendo (1.723) | atranques (1) |

sintonizar

El problema, al fin y al cabo, se resumía en que nadie conocía el output correcto. No había ningún indicador al final del camino, al pasar al otro lado. Ningún premio por acertar. Ningún castigo por equivocarse. Ninguna pista.

Te lo dije hace más de veinte años, cuando metías tu lengua en mi oreja y bajabas tu mano para deletrearme la entrepierna. No podías darme la razón porque nadie podía, acabábamos de pasar el peor bloqueo que habíamos tenido jamás. Pero yo insistía y te decía que, quizá, nos habíamos equivocado. En sentido estricto daba igual una cosa que otra, te repetía, pero lo importante no era eso. Lo importante era qué sucedía mientras tanto. Nos fuimos a tomar unas cervezas y tú seguías en la mora de mi cremallera, acariciando piel y pelo y lo que fuera surgiendo. Me decías que me relajara. Me recordabas que habíamos ganado.

No era capaz de explicártelo, y ya entonces lloraba un poco por todo. Hicimos el amor en el baño, conscientes de lo que nos rodeaba, de nosotros mismos de algún modo. Yo intentaba explicarte que ya habíamos perdido, que estábamos jugando a la libertad, y que eso era bueno pero no duraba demasiado. Tú me decías que estaba tonto. No era Dios, desde luego, Dios había sido sólo una aproximación, un modo eficaz de mantenerse en el sistema mientras aún era posible. El tema, te decía cuando me preguntabas, es que nos va mejor mientras estamos engañados. El engaño nos mantiene concentrados, despeja variables. Intento recordar las cosas según fueron sucediendo, intento escribirlas sin dejarme llevar por el desespero, por la multitud que arrasó luego.

El universo no sabe qué hacer con nosotros. Mucho menos nosotros con él.

Me habría gustado saber explicártelo mejor. Diez años después de la liberación, te fuiste. Te agotaste. No tenía ningún sentido. Todo aquello acabó contigo. Cómo explicarlo. Voluntariamente entraste en la caja. Hasta luego.

Te dije adiós justo antes. Nos besamos.

Desde entonces he estado vagando un poco. Conociendo gente. Entrando y saliendo. La pasión es ciega y tiene que serlo. Es la única razón de su existencia. La razón no casa bien. No debimos haber ganado. En otro orden de cosas habría sido lo mejor, pero no en medio de todo esto. Busco un modo de mantenernos engañados y, después de un tiempo, desengañados. Todo mucho mejor que lo que sucede si no. Es una mera cuestión del output correcto, que no existe. Fracasamos cuando ganamos. Quizá seamos seres racionales, cómo dudarlo a estas alturas. Pero el mundo no lo es. No puedes encajar cuadrados cuando los huecos tienen forma de triángulo. Vengan los radicalismos, las mentiras, las idioteces. No nos hacen más sabios, pero nos mantienen vivos. Sintonizados.

No es que nada pueda, es que nada lo es. Es que no hay lugar donde encajarlo.

Lo siento, lamento no haber podido explicarlo mejor. He encontrado este sitio, recuperamos grabaciones antiguas y está bien. No sé cuántos quedamos. Nos hace sentir bien. De momento aguantamos. Estamos pensando en ello.

madrugar

Y ver las cosas que suceden tan temprano. Caminar un rato, respirar, pasar frío. Sudar. Tener ese cierto modo de consciencia de estar vivo, o no. Sobre todo ese frío, sudar, caminar, echar un vistazo, no pensar, notar el corte del hielo al entrar, el abrazo del calor al salir. La gente hace cosas mientras tanto. Eso es todo.

No sé qué quiero decir con ello. Sólo sé que me gusta.

tiny rss

Por qué.

Sigo utilizando RSS para mantenerme al día sin tener que visitar 300 webs una a una. Desde que murió google reader, y después de una breve transición con the old reader, pasé a feedly. No porque me gustara más o menos sino porque no encontré nada que me llevase excesivo tiempo aprender a usar ni que tuviera demasiadas limitaciones en la cuenta gratuita.

Había probado un par de veces con lectores RSS alojados, pero siempre a través de softaculous, no tenía acceso a un terminal. Y, no sé por qué, a través de este instalador siempre me daba problemas nada más usarlo o tras un (breve) periodo de tiempo. Ahora, en aws, decidí probar con tiny-rss.

Instalación.

Clonas el repositorio en el fichero donde quieras instalarlo

$ git clone https://tt-rss.org/git/tt-rss.git tt-rss

Puedes cambiar «tt-rss» por otro nombre de carpeta. Ya en el navegador entras en el nombre que hayas elegido /install. Le indicas la información de la base de datos. En mysql, para crearla:

mysql  -utuusuario -p

Con el nombre de tu usuario, te pregunta la contraseña, y una vez dentro del promt de mysql:

mysql> create database [nombredelabd];

Metes los datos, te genera un config.php que tienes que colocar en el directorio raíz de la instalación y ya puedes entrar en el navegador con usuario admin y contraseña password.

Para que los rss se actualicen te ofrecen tres métodos, yo he optado por el primero (más info en el atareao).

Creamos el archivo /lib/systemd/system/ttrss-update.service

nano /lib/systemd/system/ttrss-update.service

con el contenido

[Unit]
Description=Tiny Tiny RSS update daemon
After=network.target mysqld.service
Requires=mysqld.service

[Service]
User=www-data
Group=www-data
WorkingDirectory=/var/www/html/tt-rss
Type=simple
StandardOutput=null
StandardError=syslog
ExecStart=/usr/bin/php ./update_daemon2.php
PrivateTmp=true
InaccessibleDirectories=/home /root /boot /opt /mnt /media
ReadOnlyDirectories=/etc /usr

[Install]
WantedBy=multi-user.target

Cambia en working directory la dirección de tu instalación, y también el usuario. En mi caso no arrancó hasta que no cambié www-data en User por el nombre de mi usuario.

Activamos

sudo systemctl enable ttrss-update.service

Iniciamos

sudo service ttrss-update start

(con las demás opciones de service, start, stop, restart, reload, force-reload, status, bootstrap).

Atareao utiliza los comandos de systemctl, los dejo abajo porque algún motivo habrá.

sudo systemctl enable ttrss-update.service
sudo systemctl start ttrss-update.service
systemctl status ttrss-update.service
sudo systemctl stop ttrss-update.service

Conclusión sesuda.

Usar RSS te da acceso a un montón de información personalizable de forma rápida. Usar tu propio gestor te evita las limitaciones de monetización de los distintos proveedores. Una instancia en aws, por unos 60 pavos al año, está resultando una cosa muy interesante, he metido en ella esta web, un backup de r4sp1, un servidor mumble y uno XMPP.

No hubiera tenido ni idea de qué hacer con ella si no me hubiera pasado antes un buen tiempo con la r4sp1.nl, en la que, por cierto, en cuanto pueda incluiré un manual más detallado y explicativo de todo esto.