adoro morir en ríos
tardes tranquilo angustiado
mirar por mí como definitivo
callar mirando
destruir el asfalto
los ojos que no eran y no fueron
estar solo, querer solo, dolerme solo
pasar los ratos solo, sin nadie alrededor
preguntarme cuándo, preguntarme cómo
preguntarme siempre y responder
responder sin parar
no dejar de hacerlo nunca
no dejar de pensar en todo
que no es nada
que es lo que hay
que es apenas nada
adoraría estar construido de otro modo
podría jurarte que lo necesito
que abruma no estarlo, que hace daño
y que ese río
esa corriente de palabras que no para
que no paro, que me puede
ríos de asfalto sin ventanas
recorriendo mi soledad inveterada
poblando, sobrecargando, desbordando, excediendo
toda esa inabarcable nada
de la que te hablo