Desde cuando la mierda de otros es tu mierda. Pues más o menos desde siempre, claro. Metido en tu cuarto escuchando a Deacon Blue o a Madonna leyendo compúlsivamente ciencia ficción. Desde cuándo la mierda de otros. Pues más o menos desde que naciste. Desde cuando la mierda de otros. Los Planetas nunca fueron mi rollo, me recuerdan a Goyo y me gusta, pero nunca fue mi rollo. El suyo sí que era. Desde cuándo la mierda de otros. Cuanto más escucho las canciones más me gustan. Ahora las toco. El tema es que es difícil mantenerse vivo y en estos momentos uno se estanca y lo agradece como si fuera a ser para siempre. Pero al final el ensayo se acaba y todo el mundo se va a su casa feliz por haber vivido eso y tú te vas a la mierda.
Al infierno personal de no saber cómo va a terminar nada. Entiendo a todo el mundo, para ellos es un respiro. Su vida apesta más o menos pero está ahí. Sin embargo, para mí, el ensayo es el lugar al que huyo porque no soporto la incertidumbre que me come entero. Entiendo todo. No es culpa de nadie. No es culpa mía tampoco, pero no sería justo que yo andara buscando culpables donde no los hay.
Uno cuando tiene cuatro cosas es infeliz de otro modo, eso no lo puedo explicar, el fallo de lo básico, del aire que dan por hecho. No puedo explicarles que sus certezas son suyas y sus infelicidades y sus mierdas no pasan por acabar sin nada. Muerto en la mierda. Pero es que tampoco es culpa suya y tampoco podría culparles por ello.
Y hay niveles debajo del mío. No debo olvidar eso. Hay peores infiernos a los que yo no voy a llegar nunca. Soy un privilegiado. Hay cosas que yo doy por básicas que no lo son.
Sonrío, me despido. Nos vemos. Desde cuando la mierda de otros. Eso no pasa con todo lo que escucho. Eso no pasa con casi nada de lo que escucho.
Mientras, fuera, en la calle, llueve sol como miel.