trueque
La mañana es igual para todos. Ya lo entiendo. Pero hay situaciones y situaciones. Hay situaciones en las que el hecho de que sea igual para todos es injusto. Supongo que no se puede hacer nada. Tengo dentro de mí el recuerdo de mil mañanas inútiles, en las que me daba igual que fuera ayer u hoy. Y claro, cambiaba cualquiera de esos despertares por este. Esos días que me quedé en la cama hasta el mediodía, harto de todo. Hoy, precisamente, no puedo. Hoy que sí me importa algo.
Entiendo que la mañana es igual para todos. Ya lo entiendo. Pero no deja de ser injusto. Dame un beso. No corras. No te rías de mí. Todo esto de lo digo en serio. Ya sé, ya sé, ya sé que estoy tonto. Te veo luego…
no me importa
Encadenado en un abrazo dejé mi corazón,
perdido en mil semanas sin hacer la digestión.
Hablaba a todas horas sin tener qué decir,
me perdía en tantas cosas que me duele reír.
Abandonado por mis nadas hice un bar para ti,
un mar de hielo y plata nacido en abril,
caracoles de colores espantaban el sol,
allí fue siempre de noche sólo para ti.
Y no me importa que perdiera todo lo que no fui,
dejé atrás tantas cosas que ahora vuelvo a reír,
y no me importa si en tus ojos veo un pedazo de mí,
allí estoy bien a gusto, todo para ti.
Encadenado en un abrazo tengo mi corazón,
me pega largas charlas en mi habitación.
Sentados junto al fuego, con un poco de ron,
quedamos tan amigos hasta que sale el sol.
No me importa si no existo ni me importa existir,
me importa ver tus ojos clavados en mí.
Y al mundo que le jodan, nunca se preocupó,
me lanzó en una maleta a mi habitación.
Y no me importa que perdiera todo lo que no fui,
dejé atrás tantas cosas que ahora vuelvo a reír,
y no me importa si en tus ojos veo un pedazo de mí,
allí estoy bien a gusto, todo para ti.