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antes de

Sentado en el suelo, esperando a Bakunin. Sintiendo que dentro de todo está el dentro de todo. Orujo blanco en el vaso. Acabo de bajar a comprar tabaco para que no falte de nada. Encontré fotos en bolas de L. Como si fuera tan fácil. No estoy del todo mal, porque he estado limpiando.

Limpiar es una mierda.

He estado concretando. Decidiendo lo que quería. Lo que quería para mí.

No he encontrado fotos en bolas de N. Eso hubiera sido imposible.

En cinco minutos me voy. Quizá diez.

Todo está fuera. Eso está bien. Está donde debe.

Sólo pido cinco minutos.

Con tabaco.

Para pensar un rato.

Para quedarme a gusto conmigo mismo.

Después nos vamos.

limpieza

limpieza

Encontrado el etiquetado de todo lo existente en cajas de cartón debajo de mi cama. Fue difícil estar presente, no lo niego, pero también tuvo su intrincado diseño: se mostró: yo estuve en medio: no es complicado adivinar que yo estuve todo el tiempo: no me disgustó del todo.

Rivera era el tipo que me enseñó sus poemas en su despacho de la facultad (puntuaba siempre y sólo con los dos puntos). Le atropellaron mientras volvía a casa en bici, y cometieron la estúpida desfachatez de matarle. Un tipo raro, llevaba más de veinte años terminando su tesis doctoral. No, no estaba aún doctorado. Sus alumnas, solícitas en tiempos de crisis, se quedaron con todos sus gatos. Al menos durante un tiempo. Mientras duró todo aquel duelo. Después no tengo ni idea de lo que fue de los gatos. Nadie dijo nada. Nadie preguntó nada. Todo había pasado. Había escampado.

Estoy empaquetando mi vida en bolsas de plástico del supermercado para tirarlas después en el contenedor. En mi casa todo sucede en dos niveles. En uno está el día a día, las cosas que suceden. En otro está todo lo que ha sucedido, que va acumulando polvo bajo mi cama o en cajas que apilo en cualquier parte. Es curioso, porque cuando lo saco, independientemente de las veces que haya hecho limpieza y haya tirado más de la mitad, siempre ocupan todo el espacio.

Siempre exceden el espacio disponible. Como si todo lo que fue se resistiera a dejar de estar.

Curioso.

He tirado ya más de quince bolsas de plástico: con poemas: con fotos: con cuadros: con relatos: con tus cartas: con las cartas que nunca te envié.

Curioso.

Alguna vez un alma encontró aquella que la completaba. Pero eso no fue cerca de mi casa.

No es tontería hacer limpieza. Lo que me sorprende, y al mismo tiempo no lo hace en absoluto, es que pese a las limpiezas en su contra sigo tirando más cosas de L que de N.

Curioso.

PS: Me doy cuenta de que este blog acaba de cumplir seis años. Cuando me acuerde otra vez ya le regalaré algo.

dando vueltas

He visto tipos, duros como el acero, partidos por la mitad por una racha de viento.

He visto tipos tan flexibles que eran incapaces de tomar una sola decisión.

Te levanto del suelo y abrimos una cerveza. Tu te debates entre las ganas de reventarme a golpes y las ganas de abrazarme como nunca, y como no lo tienes claro no haces nada. Me miras con rabia, pero no me golpeas. Me miras con rabia, pero no puedes evitar darme la mano para que te levante.

Serán los muertos quienes enseñen a vivir a los vivos, porque yo estoy muerto, de un modo que ni comprendes ni comprenderás en mucho tiempo. De un modo inaprensible para ti de momento. He estado en muchos sitios. Mientras tu estabas en tu casa haciendo una vida y tomándote recreos conmigo leyendo a Baudelaire mientras nos emborrachábamos, yo andaba dando vueltas, pensando. Tengo mucho tiempo de ventaja sobre ti. Mientras tú tenías suerte yo estaba perdiendo, con N nunca dejé de perder a marchas forzadas, echando carretillas y carretillas de carbón en las calderas, huyendo hacia delante. Tengo sobredosis de dolor. Eso no sé si me convierte en indolente, quiero creer que no, pero seguro que sí en el tipo descreído que sobrevuela las cosas. Pero sí en el tipo que está tranquilo en medio del huracán. El tipo que no vale casi nunca para nada pero que cuando todo el mundo está confuso dirige a la gente a los botes. Y les pone salvavidas a todos y les mete chocolatinas en los bolsillos, para que no pierdan calorías en el momento preciso.