
Categoría: perdiendo
algo de costumbrismo
Ayer vi a Suso en la farmacia mientras después de que me sacasen el listado de lo mío y mientras seleccionaba con un boli lo que quería y lo que no. Él miraba y parecía un poco sorprendido de la longitud del papel. Tenía un palo en la garganta por el que soplaba para hablar. Sin leerle los labios no se le entendía nada. Me dijo "mira", señalando lo que le habían dado a él, "fentanilo". Yo no le había visto antes así y no supe qué decir, así que como siempre en esos casos dije la mayor estupidez. "Como los americanos". El me miro supongo que ratificando para sí mismo que yo era imbécil y respondió "pero mejooooor".
Hace muchos años dormí en otra casa y la mujer tenía problemas de espalda y usaba el colchón extendido en el suelo. Yo estaba viendo Breaking Bad en esa época y sólo supe repetir un par de veces "como las yonkis", cuajado de nervios. Tengo una colección entera de momentos así que vienen a buscarme un par de veces al día casi cada día para avergonzarme. Y con razón, eso no puede quedar en el olvido.
Suso se despidió antes de que me trajeran la colección de cajas y mejor así. Él ya tiene bastante con lo suyo. Yo me quedé pensando que a veces me resulta difícil sentir ciertas cosas por según qué gente y su forma de comportarse con lo que les rodea.
Lo que, además de imbécil, hace que me sienta un capullo.
una no, dos sí
Ayer con la guitarra haciendo letras con un papel y un boli. No voy a ser yo quien venga a reclamar lo que fue, pero es más cómodo que andar para atrás y para delante con un reproductor y un editor de texto en el pc. Y claro, me conecta con otro que fui y no sé si soy pero aún vibra.
Te sientas en alguna parte, vas tocando, piensas, llegas a algo. Tumbas la guitarra sobre tus muslos, escribes apoyándote en ella, vuelves a empezar. Vuelvo a ser aquel que fui y a alegrarme por ello. Cuando todo aún parecía posible, cuando la opción parecía real.
Es posible que después la ilusión se esfume, pero las letras se quedan y aportan la coherencia que acaba de irse por el sumidero. En un futuro en el que el sentido desaparece quedan los objetos, testigos y sujetos mudos de lo que fue.