Buenas intenciones y hechos.
Hablamos.
Todo quedó en nada.
¿Por qué somos tan torpes el uno con el otro?
Autor: miguel
toma de contacto
Libro de Clarke casi terminado, demasiadas cervezas, demasiados cigarros. He visto mortadelo y filemón, menuda mierda. Una y treinta y cinco y todo igual. Nada sirve de nada. Nada. Últimos cartuchos quemados. Informe de balística: fogueo. Sólo fogueo. Hay que cambiar de táctica. Los analistas recomiendan retirada total, y por una vez… quizá no vayan desencaminados. Fin del mensaje. Fin de la transmisión. Acabaremos las cervezas, daremos una vuelta. Mañana será el día de planeamiento de la toma de contacto. Hace una noche estupenda.
rabia
Rabia. Tan solo eso. Bueno, y algo de sentirme estúpido también. Dos semanas, dos semanas sin soledad. Estupendo. Ya lo dije, si no puede ser en pareja, será solo. Si no somos capaces de entender… Ni un día solos. Bien, es cuestión de metabolizarlo. Sólo me ha hecho falta decir que no tenía un plan determinado. Sólo eso. A lo mejor algún día se da cuenta. Es mejor no hablar. Sólo en este caso, pero es mejor no hablar, porque si no se da cuenta… entonces nada merece la pena. Si no le hace falta no hay cosa más triste excepto decirlo y observar la reacción, por compromiso. Sólo eso sería más triste. Eso duele, la incomprensión y saber que no le hace falta. Compartir piso, quizá es lo único. Somos buenos compañeros de piso, todo bien dividido. Nos comprendemos en ese sentido. Quizá es que no tengo ni idea. Es posible. Pero no entiendo cómo puede ser que no le haga falta, como el agua en este maldito calor. Sólo hay una interpretación posible. Es cuestión de acostumbrarse. Cervezas, las mías se enfrían en la nevera, un buen libro de Clarke, algo de jazz, y a irse acostumbrando, que nunca es tarde. Saludos.