Ayer la vi. Estaba tomando unas cervezas con Mata en el Baiben y sabía que ella estaba por aquí, que había quedado con Oscar. Fuimos a la estación y allí estuvimos hablando. Yo perdí el norte, claro, porque no tengo otra, pero ella es fría como el acero. Al volver me bajé del coche y me vine a casa, destrozado. Y así sigo.
Ella se está enfadando porque no podemos llevar una relación normal de amigos, y yo me pregunto si alguna vez lo ha visto posible. Estoy hecho una mierda puta. Joder.
Autor: miguel
gilipolleces
He vuelto a la facultad. Me gusta estar allí, ver a todo el mundo. Me gusta cambiar de aires, salir de esta casa. Me he comprado el abono transportes sólo por salir de aquí, aunque no tengo dinero para permitírmelo. Estoy convencido cada vez más de que la relación, tal y como estaba, era una mierda que nos estaba destrozando a los dos. Pero joder, este silencio… y lo más curioso es que el silencio lo impongo yo. Porque cuando la veo se rompe el precario equilibrio.
diluirse
Me siento bien, bien jodido. Hoy es el primer post de la bitácora. He cambiado el turno del curro, Esther me trajo a casa en coche. Hoy debe hacer casi siete semanas del momento de crack que inició mi singladura hacia abajo. No espero mucho de este diario, como no esperé mucho del diario de un tarado.
Las cosas van sucediendo así. No nos vemos, vale, porque no quiero, pero no nos vemos en absoluto y siento como todo se diluye poco a poco, como todo desaparece.