{"id":862,"date":"2004-12-10T20:29:17","date_gmt":"2004-12-10T19:29:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=862"},"modified":"2004-12-10T20:29:17","modified_gmt":"2004-12-10T19:29:17","slug":"nueva-novela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=862","title":{"rendered":"nueva novela"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tAs\u00ed empieza la nueva novela:<\/p>\n<p>Todas las historias se tienen que empezar a contar por alg\u00fan sitio, y ya llegados a esta parte del asunto no me parece del todo inconveniente que sea aqu\u00ed mismo, en el momento en el que Sonia y Dena est\u00e1n sentadas en la ba\u00f1era, atrapadas en un beso. El agua les cubre las caderas y ambas se rodean la espalda, con los ojos cerrados, semi inconscientes y doblemente vivas, parad\u00f3jicamente. Es dif\u00edcil no pensar ahora, en este microsegundo, en todo lo que ha hecho falta para que esta imagen acabe produci\u00e9ndose. Yo no supe ni quise ver nada, y no hubiera sabido si no me hubiera dado por matar el tiempo mirando las fotos que Sonia guarda el ordenador, mientras es tarde y llegamos tarde y ella est\u00e1 en la ducha, con retranca, alevos\u00eda y una indiferencia atroz por los asuntos del reloj. Me pregunto qu\u00e9 extra\u00f1a lucidez tiene que tomar cuerpo para, una vez en el agua, en pleno prodigio, la cabecita de Sonia decidiera ir a por la c\u00e1mara mientras que otra lo permit\u00eda. Me pregunto qu\u00e9 pens\u00f3 Dena en los segundos en los que se qued\u00f3 sola, replante\u00e1ndose la situaci\u00f3n. Sonia estaba yendo a por la c\u00e1mara, pod\u00eda eludir el pensar perfectamente, pod\u00eda limitarse a caminar cinco pasos, salir del ba\u00f1o, caminar cinco pasos y entrar en el dormitorio, caminar un par de metros y coger la c\u00e1mara de encima del escritorio, y repetir el camino a la inversa, poner el temporizador, apoyar la m\u00e1quina en la lavadora, cargar el flash, apretar el bot\u00f3n y abrazar en menos de diez segundos a Dena que la estaba esperando como una sirena. Eso les deja unos cuatro o cinco segundos para dejarse llevar otra vez, para que el tiempo dejase de aparentar ser un escenario a punto de ser fijado y ellas pudieran inmortalizarse sinceras, fluidas, inmersas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s debi\u00f3 llegar el golpe de luz y no les import\u00f3 demasiado, por eso s\u00f3lo hay una foto. O quiz\u00e1 Dena se cabrease y le pidiera por favor que borrase la imagen, neg\u00e1ndose a permitir que hiciera m\u00e1s. Quiz\u00e1 ah\u00ed acab\u00f3 todo. Aunque no es el caso, por lo que sabr\u00e9 m\u00e1s adelante. Me enternezco mirando la foto, porque la mano de Dena est\u00e1 apoyada en el seno izquierdo de Sonia, con los dedos abiertos lanzados al infinito por un lado, y con la palma en posici\u00f3n de \u00abpara, por favor\u00bb. Es lo m\u00e1s confuso de todo, porque la mitad de su cuerpo dice una cosa y la otra mitad lo niega. Tiene la mano en posici\u00f3n de parada, los dedos se extienden en vez de adoptar postura de cuenco, de regazo, y, sin embargo, el torso se adelanta, se pliega hacia Sonia, la busca. Su cara es la expresi\u00f3n de la doble negaci\u00f3n y el triple asentimiento. Sus ojos callan, cerrados. Su boca implora. Sus mejillas no quieren saber nada, y no saben c\u00f3mo salir al paso. Cada una de ellas tiene un brazo alrededor de la otra, Dena tiene el otro, como digo, en el seno, y Sonia prefiere apoyar el suyo en el costado. Una reciprocidad aplastante.<\/p>\n<p>Sonia se explaya en la ducha porque no conoce, ni lo pretende, las constricciones del tiempo ni la educaci\u00f3n de las citas, y para no variar ya llegamos tarde a la cena. Sonia bendita Sonia incomprensible e incognoscible, Sonia bendita Sonia no sabes demasiado sobre c\u00f3mo funciona la vida, pero hay que ver c\u00f3mo la vives. Cuando yo llegu\u00e9 ni siquiera se hab\u00eda quitado el pijama del oso yogi, ni siquiera la cara de haber pasado la tarde tumbada en el sof\u00e1, con la mejilla marcada por los pliegues de la tela de la funda de la almohada. Preciosa sujetando la puerta y sonri\u00e9ndome, preciosa de todo lo que es m\u00e1s todo lo que aparenta. Escucho cerrarse el grifo de la ducha, y justo a punto de cerrar el archivo me doy cuenta de algo a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1o. En los bordes de la ba\u00f1era hay velas encendidas.<\/p>\n<p>Si hay velas encendidas tuvieron que sacarlas del envoltorio, llevarlas al ba\u00f1o, colocarlas y encenderlas, y todo ello comprendiendo, sin dejar de comprender. Es el tiempo en el que la pasi\u00f3n se hace mundana, en el que el mechero, quiz\u00e1, no enciende, en el que el pl\u00e1stico se amuralla y no quiere romperse, en el que la mecha se moja y se convierte en in\u00fatil. Todo ese tiempo en el que la reflexi\u00f3n no tiene ning\u00fan tipo de rozamiento, en el que la pasi\u00f3n se aten\u00faa y deja huecos. Todo ese tiempo que pasaron l\u00facidas tambi\u00e9n les condujo a lo que termin\u00f3 sucediendo.<\/p>\n<p>Sonia sale de la ducha, con una toalla en el torso y otra en la cabeza. Se desprende de la primera y rebusca en un armario-rastrillo algo que ponerse para esta noche. Se demora, se lo toma con calma. Despu\u00e9s de mucho mirar-sacar-tirar al suelo-volver a mirar encuentra una camiseta de tirantes casi inexistentes y unos vaqueros. Abre el caj\u00f3n y coge unas braguitas blancas, sin adornos, peque\u00f1as. Una pierna dentro, luego la otra. Las manos cogiendo el el\u00e1stico a la altura de las nalgas, tirando hacia arriba mientras se pone de puntillas y echa el pecho hacia delante, para terminar de encajar las bragas en su sitio. S\u00e9 exactamente lo que piensa porque de todo, absolutamente todo, hablamos mucho m\u00e1s tarde, cuando yo conoc\u00ed los detalles de una historia que ya comprend\u00eda mucho antes, pese a la carencia de datos. Ahora me est\u00e1 mirando y piensa que soy guapo a mi modo, con esta cara de bestia, guardando para los conocidos una ternura franqueable e incorruptible. Se pregunta c\u00f3mo pudo llegar a conocerme mientras se pone la camiseta y yo la miro con cara de poker y no creo que haya nada en su conciencia que la erradique de este instante, m\u00e1s que el siguiente. Se pone los vaqueros, unos calcetines a rayas y las pisamierdas. \u00abBueno, ya estoy. \u00bfNos vamos?\u00bb Salimos por una puerta que nunca se cierra con m\u00e1s llave que el pestillo y, ya en el portal, me empuja hacia la pared y me da un beso sonoro, labio contra labio. La abrazo y me abraza y nos fundimos un segundo. Con ella es f\u00e1cil fundirse, nunca piensa en otra cosa mientras est\u00e1 haciendo algo. S\u00f3lo eso le importa. Es f\u00e1cil. En la calle hace un calor subtropical y nos espera el coche, el ritual de la apertura de puertas mientas ella, en el volante, se quita un mech\u00f3n de la cara, embraga, mete primera y acelera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed empieza la nueva novela: Todas las historias se tienen que empezar a contar por alg\u00fan sitio, y ya llegados a esta parte del asunto no me parece del todo inconveniente que sea aqu\u00ed mismo, en el momento en el que Sonia y Dena est\u00e1n sentadas en la ba\u00f1era, atrapadas en un beso. 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