{"id":848,"date":"2004-12-03T23:01:54","date_gmt":"2004-12-03T22:01:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=848"},"modified":"2004-12-03T23:01:54","modified_gmt":"2004-12-03T22:01:54","slug":"justificacin-del-anticuario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=848","title":{"rendered":"justificaci\u00f3n del anticuario"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tPara darle un sentido, una suerte de unidad a todo esto, no sirve s\u00f3lo con el plano situacional. Tendr\u00eda que ser capaz de alg\u00fan modo de narrar (\u00a1narrar!) cuatro o cinco mil caf\u00e9s con leche, setecientas duchas, siete u ocho mil litros de cerveza, una transcripci\u00f3n de un n\u00famero incontable de horas de conversaciones err\u00e1ticas, errabundas o atinadas. As\u00ed me acercar\u00eda un tanto. Para una idea del dolor tendr\u00eda que aprender a explicar no lo perdido, sino lo que se perdi\u00f3<sup>1<\/sup>. Eso es complicado, porque tendr\u00eda que empezar hablando de los pinchos de tortilla, o del kalimotxo special (cosa que ya ni recuerdo), o de la distancia inicial entre dos puntos cuya linea recta es un sendero curvil\u00edneo y complicado. A\u00fan en el caso de que lo consiguiera, el mamotreto resultante llenar\u00eda de sarpullidos a cualquier alma, por muy voluntariosa que fuera. Muchas veces estuve tentado de hacerlo, pero siempre pens\u00e9 que ser\u00eda perder definitivamente la deriva de la cordura para ingresar en otro estado, mejor o peor, del que no quiero saber nada a\u00fan, hoy por hoy.<\/p>\n<p>Por eso, precisamente, y no por ninguna otra cosa, es esto un museo de metralla. Son las consecuencias de, y nunca el \u00abde\u00bb preciso. Lo imagino como empezar a leer una novela por el final, justo por el \u00faltimo cap\u00edtulo, e intentar pescar algo con las redes de la raz\u00f3n. Es una tarea imposible. Mientras tanto, uno va intentando perge\u00f1ar cierta belleza (triste, pero belleza, o fraccionada, pero belleza), componer unas escenas con el inconveniente de saber que ser\u00e1n, indefectiblemente, incompletas. Y sin dejar de saber que no puede ser de otro modo, porque son tantos los detalles, son tantos los datos, que hacer de todo algo meridianamente comprensible ser\u00eda forzar la vida entera, del que escribe y del que lee.<\/p>\n<p>El anticuario va mirando las piezas de su colecci\u00f3n. Ese soy yo. Tengo una secreta aspiraci\u00f3n (que ya no lo es tanto) que es en s\u00ed misma una pura justificaci\u00f3n hist\u00f3rica (o hist\u00e9rica): saber que nada sucedi\u00f3 para nada. Si no queda otra opci\u00f3n, sucedi\u00f3 para esto. El anticuario, que soy yo, tiene una gran historia en la cabeza, una historia que no puede contar convenientemente, que s\u00f3lo puede esbozar. Trata a cada pieza con una atenci\u00f3n exquisita, para saber d\u00f3nde y d\u00f3nde no encaja.<\/p>\n<p>El anticuario, como dije, se niega siquiera a considerar que todo sucedi\u00f3 para nada. Es esta una lucha perra contra el olvido, la antesala del no-ser. No importa que a nadie le interese, ni que nadie lea estas l\u00edneas. El hecho es que existe un lugar f\u00edsico (un servidor en Italia) donde toda esta historia existe, m\u00e1s ac\u00e1 del no-ser. El anticuario es un bichejo idealista, y aunque conoce lo tendencioso de la palabra piensa que puede jugar el juego con reglas ajenas al mismo tiempo que preserva lo que no quiere entregar a la nada. Conoce lo tendencioso de la palabra, e intenta escamotearlo no concretando una narraci\u00f3n basada en hechos, sino m\u00e1s bien en estados de \u00e1nimo. Se sonr\u00ede pensando que lo consigue, aunque no pueda saberlo a ciencia cierta. A veces relee aquello que ya est\u00e1 (piezas en su sitio en un puzzle de una complejidad inimaginable), y medita. Subjetivamente lo hace razonablemente bien, objetivamente no tiene ni idea.<\/p>\n<p>Y es una lucha contra el olvido a su vez en un segundo t\u00e9rmino porque, aunque no quiera, el anticuario tambi\u00e9n olvida, aunque no quiera. Se le escapan los detalles, se fugan, desaparecen. El anticuario se preocupa, porque perdi\u00f3 una batalla contra el olvido antes de poder fijar con palabras lo que fue.<\/p>\n<p>Y, de hecho, sabe que cuando olvida lo que existi\u00f3, de repente, ya no ha existido nunca.<\/p>\n<p>Eso le entristece.<\/p>\n<p>Es imposible llevar un registro, porque, como dije, lo que se olvida es, de repente, como si no hubiera existido nunca.<\/p>\n<p>El anticuario sigue su tarea a solas y a ciegas, de hecho no sabe cu\u00e1nto vac\u00edo se ha generado ya (desaparece sin dejar huella, como si no hubiera existido nunca), qu\u00e9 partes de una historia que \u00e9l recuerda completa han dejado de ser de un modo inapelable. Pero no tiene sentido detenerse en ello mucho tiempo, no hay alternativa.<\/p>\n<p>As\u00ed que el anticuario sigue con sus piezas, construyendo un puzzle de complejidad inimaginable que va desapareciendo de la existencia lenta pero inexorablemente. Es feliz s\u00f3lo con constatar que ha conseguido atrapar una nueva ficha, arrebat\u00e1ndosela de las manos al m\u00e1s absoluto vac\u00edo. Esa ficha no ha sido para nada. Si no queda otra opci\u00f3n mejor, sucedi\u00f3 para esto.<\/p>\n<p>Cuando mi memoria se pierda, la historia existir\u00e1 \u00fanicamente para y en virtud del que lea, sea quien sea.<\/p>\n<p>_____________<br \/>\n<sup>1<\/sup> Para una exposici\u00f3n completa de la diferencia entre lo perdido y lo que se perdi\u00f3 deber\u00eda escribir un par de voluminosos vol\u00famenes, lo menos, as\u00ed que me conformo con la idea inconsciente que parece producirse al exponerlo as\u00ed. Me basta decir que mientras que lo perdido est\u00e1 transido de presente, lo que se perdi\u00f3 lo est\u00e1 de pasado.\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para darle un sentido, una suerte de unidad a todo esto, no sirve s\u00f3lo con el plano situacional. 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