{"id":842,"date":"2004-12-02T22:05:17","date_gmt":"2004-12-02T20:05:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=842"},"modified":"2004-12-02T22:05:17","modified_gmt":"2004-12-02T20:05:17","slug":"nietzsche-frederich-sobre-el-porvenir-de-nuestras-escuelas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=842","title":{"rendered":"Nietzsche, Friedrich. Sobre el porvenir de nuestras escuelas."},"content":{"rendered":"<div align=\"center\"><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/escuelas.jpg\"><\/div>\n<p>Nietzsche, Friedrich.<br \/>\nSobre el porvenir de nuestras escuelas.<br \/>\nF\u00e1bula TusQuets Editores.<br \/>\nIntroducci\u00f3n de Giorgio Colli.<br \/>\nTraducci\u00f3n de Carlos Manzano.<br \/>\n179 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>\u00abSin embargo, en el centro, entre los servidores de lo \u00abevidente\u00bb y los solitarios, est\u00e1n los combatientes, es decir, quienes est\u00e1n henchidos de esperanza.\u00bb (Pag. 23)<br \/>\nYa en el primer prefacio Nietzsche adelanta lo que ser\u00e1 uno de los temas centrales de las conferencias, el proceso bipolar cristalizado como tendencia en la sociedad alemana de su tiempo que tiene como referente un \u00fanico objeto: la cultura. Lo que nos dice el autor es que este proceso se configura en dos movimientos: el consistente en ampliar la cultura, extenderla, difundirla, y el consistente en restringir y debilitar esa misma cultura, dados de forma simult\u00e1nea y sin ninguna percepci\u00f3n, por parte de los miembros activos en el proceso, de generar ning\u00fan tipo de paradoja.<br \/>\nEn las conferencias coinciden varios personajes tipo que suponen tres momentos de la educaci\u00f3n de una individuo, el viejo fil\u00f3sofo, curtido y sabio, el joven fil\u00f3sofo que ha terminado su formaci\u00f3n y se instala en la encrucijada de decidir entre convertirse en solitario o en servidor de lo \u00abevidente\u00bb, y dos j\u00f3venes estudiantes, espectadores que escuchan inapreciadamente por los otros dos la conversaci\u00f3n que entre estos se desarrolla, y que representan a aquellos que median sus estudios y comienzan a sentirse parte de un algo cultural. El viejo es aquel que conoce muy bien el sistema educativo alem\u00e1n y, por tanto, aunque le desagrada, es plenamente consciente no s\u00f3lo de los fallos claros, sino tambi\u00e9n de lo que carece, de lo que se puede aditar a la educaci\u00f3n para ensaltecerla. El joven fil\u00f3sofo, sin embargo, reci\u00e9n salido del proceso de formaci\u00f3n, acaba de percibir el horror del monstruo de la pseudocultura y se siente inane ante ella, no se siente con fuerzas para iniciar ning\u00fan tipo de renovaci\u00f3n en ella, de cambio, de mejora. Los j\u00f3venes estudiantes est\u00e1n empapados de pseudocultura o, mejor, de proceso formativo, y consideran favorablemente el sistema que lleno sus cuencos vac\u00edos y los transform\u00f3, en principio, en odres llenos. No ven ning\u00fan fallo, ning\u00fan error, consideran que precisamente esa formaci\u00f3n es lo que les ha convertido en seres libres, autosuficientes, capacitados para empezar a trabajar en lo que ser\u00e1 su propia formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este momento es cuando el joven fil\u00f3sofo le plantea al viejo fil\u00f3sofo su intenci\u00f3n de no convertirse en profesor. El maestro pregunta al que duda si no ser\u00e1 porque se considera a s\u00ed mismo uno de los elegidos de la verdadera cultura, ajeno por completo a la formaci\u00f3n de la masa. Este punto es especialmente relevante, porque en \u00e9l Nietzsche arremete contra aquellos posibles interpretadores de su obra que se consideren elegidos sin serlo realmente, enmascar\u00e1ndose tras la lejan\u00eda para no dejar ver las carencias de su cultura (o de sus inteligencias). El joven indica en ese momento que lo que \u00e9l percibe es el horror que le produce la situaci\u00f3n de la cultura en el tiempo en el que le toca enfrentarla, el horror producido por el proceso de dos cabezas. Por un lado se da una pretensi\u00f3n de difundir la cultura extendi\u00e9ndola por toda la sociedad, consistente en la profusi\u00f3n de las escuelas de bachillerato. Pero, se pregunta, \u00bfqu\u00e9 tipo de cultura se difunde? Un tipo de cultura que tiene como base la utilidad, es decir, la finalidad de educar a cu\u00e1ntos m\u00e1s mejor hombres medianos pero eficaces, derivado de la idea de que cu\u00e1ntos m\u00e1s de estos existan, m\u00e1s feliz es un pueblo. Por otro lado, la pretensi\u00f3n de reducir la cultura, promocionando la especializaci\u00f3n de los conocimientos, que son lo m\u00e1s opuesto al concepto de la verdadera cultura de Nietzsche (aunque en ning\u00fan momento niegue su valor, \u00fanicamente dice que no es la verdadera cultura). Y como cierre, como t\u00e9rmino de la corriente cultural, el periodismo, que recoge tanto la especializaci\u00f3n como la difusi\u00f3n para generar un papel impreso de duraci\u00f3n tan ef\u00edmera como su significaci\u00f3n en las mentes de los hombres.<\/p>\n<p>El viejo fil\u00f3sofo responde afirmativamente y le argumenta que ante este proceso se dan dos reacciones, la de los sensibles a esta realidad, que escapan horrorizados y la de los insensibles, que sin ning\u00fan atisbo de horror introducen sus torpes manos en la tarea de hacer una t\u00e9cnica de la cultura. El \u00fanico camino posible es el de una inteligencia que a\u00fane la aut\u00e9ntica genialidad con la aut\u00e9ntica praxis.<\/p>\n<p>El cambio debe comenzar en el principio, en la actitud de los estudiantes desde que comienzan el proceso educativo, esto es, en el bachillerato. Es all\u00ed donde se realizan las modificaciones que afectan a toda instituci\u00f3n educativa, porque en \u00e9l se sientan las bases. En un tiempo en el que la lengua se aprende en el medio indisciplinado de los peri\u00f3dicos, una formaci\u00f3n s\u00f3lida sobre el propio lenguaje es de vital importancia.<br \/>\nY as\u00ed llega al problema del bachillerato tal y como se encuentra establecido en el momento. Este inter\u00e9s en la difusi\u00f3n de la cultura ha producido el fen\u00f3meno de tener que llenar plazas vacantes de profesores, sin considerar demasiado su val\u00eda real sino como comparaci\u00f3n con los dem\u00e1s candidatos. Profesores medianos que se sienten m\u00e1s c\u00f3modos en clases de alumnos medianos y con planes de estudio medianos. Medios en los que no se les exige nada y en los que pueden satisfacer su propia vanidad sin contratiempo ni esfuerzo. Los tres grandes baluartes de la (o disfraces de la verdadera) educaci\u00f3n son la formaci\u00f3n cl\u00e1sica, la formal, y la cient\u00edfica. La primera no existe realmente, lo \u00fanico que se da es el estudio filol\u00f3gico de la cultura cl\u00e1sica o la erudici\u00f3n desmesurada, pero sin atisbos de comprensi\u00f3n real de lo que pueda ser la cultura cl\u00e1sica, se disecciona, se manipula, pero no se produce un acercamiento respetuoso que pueda desvelar lo que realmente puede llegar a dar la lectura de los cl\u00e1sicos. La segunda tampoco existe, porque no se da algo que se pueda denominar formaci\u00f3n material. La tercera se da y funciona, es efectiva, pero no tiene nada que ver con la verdadera cultura.<\/p>\n<p>Se abandonan dos momentos que son realmente el pilar sobre el que se asienta una verdadera formaci\u00f3n, que son para Nietzsche, en palabras del viejo fil\u00f3sofo, el esp\u00edritu griego de una educaci\u00f3n para elegidos, para gente realmente dotada para ella, y el esp\u00edritu alem\u00e1n mostrado en la reforma y en la m\u00fasica alemana, donde este esp\u00edritu demostr\u00f3 una fuerza hostil en contra de la apariencia. Con este abandono no es posible, seg\u00fan el viejo fil\u00f3sofo, una victoria sobre la pseudocultura actual.<\/p>\n<p>El ideal griego de la cultura de los individuos se contrapone al ideal del momento de cultura de la masa. \u00bfPor qu\u00e9, se pregunta el viejo fil\u00f3sofo, se da este fen\u00f3meno de la difusi\u00f3n de la cultura? El estado propicia la profusi\u00f3n de instituciones de bachillerato porque introduce en ellos un tipo de cultura que favorece la estabilidad de s\u00ed mismo mediante una cultura normalizadora, no basada en la reflexi\u00f3n libre sino en la adquisici\u00f3n de unos conocimientos \u00fatiles o bien en el momento hacer o bien en el momento de defender una precisa idea de Estado. Este se al\u00eda con Hegel precisamente en lo que su teor\u00eda le beneficia, aquella que indica que el Estado es un \u00aborganismo \u00e9tico absolutamente perfecto\u00bb. Este es el tipo de cultura que fomenta el estado con sumo inter\u00e9s, ya que le permite enfrentarse de forma m\u00e1s eficaz a la posibilidad de su propia ca\u00edda.<br \/>\nLa cultura se transforma con este acto en una sierva de las necesidades de la vida. Desde el principio a los estudiantes se les estimula a formar su propia opini\u00f3n, a tener unas opiniones propias (y el t\u00e9rmino opiniones no es casual, distinto ser\u00eda si el t\u00e9rmino fuera \u00abun criterio propio\u00bb). Los profesores tienen independencia sobre unos alumnos tambi\u00e9n independientes, con lo que no se da una formaci\u00f3n previa realmente s\u00f3lida. Los estudiantes, cuando perciben su falta de movimiento, tientan el cambio, pero no tienen una base real de formaci\u00f3n cl\u00e1sica sobre la que asentarse, hacen funcionar el motor de su inteligencia sin nada para alimentarle. La instrucci\u00f3n, al contrario de lo propuesto por el bachillerato, defensor de la autonom\u00eda de los estudiantes, necesita un gu\u00eda, un momento previo de intensa asimilaci\u00f3n para poder llegar a forjar, en un momento tard\u00edo, un criterio realmente propio, basado en la comprensi\u00f3n de los cl\u00e1sicos como modo real de inicio de lo que pueda ser una verdadera cultura.<\/p>\n<p>\u00abEn nuestro caso, la filosof\u00eda debe partir, no ya de la maravilla, sino del horror. A quien no est\u00e9 en condiciones de provocar horror hay que rogarle que deje en paz las cuestiones pedag\u00f3gicas\u00bb. (Pag. 61)<br \/>\nEs el fin utilitarista de la cultura el que precisamente niega la cultura. Justo al terminar la lectura se articulan correctamente las consideraciones que sobre el lector realiza Nietzsche. La primera de ellas, la de \u00ableer tranquilo y sin prisa\u00bb, como aquellos que \u00aba\u00fan tienen tiempo\u00bb, nos dice que no debemos buscar una utilidad inmediata a lo que leemos, que debemos hacerlo sin la presi\u00f3n de esta utilidad, disfrutando y comprendiendo la lectura; la segunda, la de no hacer intervenir la propia cultura en el proceso, significa no entrometer el tejido de nuestra educaci\u00f3n desenfocada como medio distorsionante entre el lector y el libro; la tercera, relacionada con la primera, es la de no esperar proyectos, si en la primera nos recomendaba no intentar extraer utilidades inmediatas de la lectura, en la tercera nos dice que \u00e9l tampoco nos las va a ofrecer como conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El horror es evidente. La cultura se ha convertido en un estandarte tras el que se refugian intereses que nada tienen que ver con ella, como la utilidad para la ciencia o la utilidad para el estado. Con ello la cultura pierde cualquier rastro de independencia para convertirse en una sierva, y ese es el problema fundamental asociado a la utilidad de la cultura. No es que no deba servir para nada, que carezca como principio de cualquier utilidad real, sino que nada debe tener el poder de manipularla hasta hacerla renegar de s\u00ed misma para someterla a un fin m\u00e1s o menos esp\u00fareo.<br \/>\nAquel que no perciba este horror nada tiene que decir, porque lo \u00fanico que puede es continuar con lo que existe como forma m\u00e1s perfecta. Sin embargo, aquel que se da cuenta tiene en su mano el instrumento para denunciar el estado lamentable de la educaci\u00f3n y, como corolario, de la propia cultura.<br \/>\nNo debemos olvidar que para Nietzsche no importa cuantas personas compongan el proceso educativo, porque la verdadera cultura est\u00e1 reservada a unos pocos, a aquellos que realmente tienen la capacidad para enfrentarla, para comprenderla hasta sus \u00faltimos extremos y para continuarla. La ciencia es necesaria, al igual que la filolog\u00eda, pero no debemos extender esta necesidad a campos en los que nada pueden, mas que confundir, que desviar.<\/p>\n<p>La verdadera cultura (a estas alturas es innecesaria la cursiva) no entiende, no puede entender, de las caracter\u00edsticas del mundo actual. Ella no es de utilidad inmediata, no produce resultados tangibles al estilo de la ciencia. La verdadera cultura es un proceso largo de comprensi\u00f3n, un proceso quiz\u00e1 completamente est\u00e9ril de efectos materiales a lo largo de toda una vida. No importa. Lo verdaderamente importante es sentarse, abrir un libro, leer pausadamente, con detenimiento, comprender, resistirse a la idea del avance continuo, imparable e indiscriminado como \u00fanica forma de vida y conocimiento. El tiempo debe medirse cualitativamente, no cuantitativamente en el engrosamiento de taxonom\u00edas variadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nietzsche, Friedrich. Sobre el porvenir de nuestras escuelas. F\u00e1bula TusQuets Editores. Introducci\u00f3n de Giorgio Colli. 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