{"id":7999,"date":"2018-12-20T00:44:06","date_gmt":"2018-12-19T22:44:06","guid":{"rendered":"?p=7999"},"modified":"2020-11-22T17:11:51","modified_gmt":"2020-11-22T16:11:51","slug":"libertad-vigilada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=7999","title":{"rendered":"libertad vigilada"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/pxhere.com\/es\/photo\/1023339\"><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/uploads\/2018\/12\/phone.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"pf\">El que hab\u00eda en mi casa era de color amarillo roto.<\/div>\n<p>El caso es que entonces no lo sab\u00eda nadie, y cuando te digo nadie te estoy diciendo casi nadie, y cuando te digo que no lo sab\u00eda casi nadie quiero decir que hab\u00eda algunos, como yo, que no ten\u00edamos ni idea.<\/p>\n<p>En mi generaci\u00f3n, te digo, nos met\u00edamos en las obras como si fueran parques, y en los parques nos met\u00edamos como si fueran la alfombra del sal\u00f3n de casa. \u00c9ramos audaces, \u00a1pero es que no hab\u00eda otra forma de hacer las cosas! Si ten\u00edas que ir a alguna parte a la que no hab\u00edas ido nunca y ten\u00edas un mapa lo mirabas, anotabas un par de cosas en una servilleta y te ibas para all\u00e1. Si no lo ten\u00edas le preguntabas a alguien. Despu\u00e9s, si hab\u00eda suerte, llegabas. Si hab\u00edas quedado con alguien a una hora de tu casa y surg\u00eda alg\u00fan imprevisto, le esperabas durante un buen rato y, cuando no aparec\u00eda, te volv\u00edas y listo. Al fin y al cabo sab\u00edas lo que te hab\u00eda costado a ti llegar y las veces que estuviste a punto de no conseguirlo, y entend\u00edas que el otro hab\u00eda pasado por lo mismo con algo menos de suerte.<\/p>\n<p>Cuando nos \u00edbamos, nuestros padres no ten\u00edan ning\u00fan modo de contactar con nosotros hasta que volv\u00edamos. A eso se resum\u00eda todo. \u00bfEst\u00e1s perdido? Encu\u00e9ntrate. \u00bfNo tienes dinero para volver? Pide ayuda a quien pase. \u00bfTienes hambre? Pues espera un par de horas hasta que vuelvas y puedas desvalijar la nevera. Eran tiempos diferentes, claro, pero para nosotros era lo normal, no algo particularmente dif\u00edcil. Tuve mi primer m\u00f3vil a los 19, y cuando lo tuve en el bolsillo no ten\u00eda dinero suficiente para utilizarlo. Recargaba puntualmente la bater\u00eda, lo llevaba siempre conmigo y esperaba a que alguien me llamase o me enviase un mensaje, pero todos est\u00e1bamos m\u00e1s o menos en la misma situaci\u00f3n y por eso <em>no suced\u00eda a menudo<\/em>. Y al principio ni siquiera sab\u00edamos exactamente c\u00f3mo utilizarlo. No, no era que no supi\u00e9ramos manejar el ladrillo, nos hab\u00edamos pasado horas mirando el manual de instrucciones pensando encontrar en \u00e9l la respuesta al significado de la vida, es que en un mundo que hab\u00eda vivido sin ellos tanto tiempo tampoco estaba muy claro cu\u00e1l pod\u00eda ser su uso. Tuvimos que ir inventando las situaciones en las que utilizarlos. Tuvimos que ir negociando con las rutinas para ir col\u00e1ndolo en un sitio y en otro.<\/p>\n<p>Y hab\u00eda cabinas, que si eran cerradas ol\u00edan de un modo que a\u00fan me hace estremecer y si no lo eran te empapabas, te helabas&#8230; sol\u00edan tragarse el dinero y no lo devolv\u00edan, todas estaban regularmente rotas por alg\u00fan sitio, decoradas con c\u00edrculos negros de las quemaduras de cigarro y recubiertas de qui\u00e9n sab\u00eda qu\u00e9 cosas, y sin embargo&#8230; la alternativa era el sal\u00f3n, en el que tu padre estar\u00eda mirando la tele y tu madre cosiendo, ambos a menos de un metro de ti. Cuando est\u00e1s hablando con la chica con la que acababas de empezar a salir la perspectiva de la cabina era la idea m\u00e1s grande de libertad que pod\u00edas concebir, y no importaban ni la lluvia ni el sol ni el dinero que costaba mantener eso en marcha. Pero uno de los dos ten\u00eda que sufrir, claro, si t\u00fa llamabas desde la cabina a ella le tocaba coger la llamada desde su sal\u00f3n, si te llamaba ella t\u00fa ya ten\u00edas comentarios en la cena, en el mejor de los casos. En cada grupo siempre se rumoreaba que hab\u00eda uno que ten\u00eda un tel\u00e9fono supletorio en su cuarto, pero eso nunca te tocaba a ti. Si se lo comentabas a tu padre te preguntaba que qu\u00e9 ten\u00edas t\u00fa que esconder ante tu familia. No&#8230; t\u00fa ten\u00edas que pasar por <em>el escrutinio<\/em> cada vez que. Al ser conversaciones <em>vigiladas<\/em> no pod\u00edas hablar libremente. Ten\u00edas que <em>enga\u00f1ar<\/em> a la vigilancia, <em>rodear<\/em> el tema, utilizar la <em>ambig\u00fcedad<\/em>. El juego al que se jugaba era a que el que le hab\u00eda tocado cabina, hablaba. Al otro le quedaban los monos\u00edlabos y las respuestas inconcretas, que no <em>dejasen ninguna pista<\/em> sobre lo que estabas pensando realmente hacer. No porque fuera malo, sino porque era privado, y lo que menos quer\u00edas eran <em>preguntas<\/em> sobre ello. El problema es que lo vergonzoso no eran las respuestas, sino las propias preguntas, el s\u00f3lo hecho de que tu padre o tu madre las formularan.<\/p>\n<p>&#8211;As\u00ed que&#8230; has quedado con [&#8230;]<br \/>\n&#8211;S\u00ed&#8230;<br \/>\n&#8211;\u00bfY qu\u00e9 has pensado?, \u00bfqu\u00e9 vais a hacer?<\/p>\n<p>Y \u00abplof\u00bb, de repente estabas muerto. El exceso de sangre en tus mejillas hab\u00eda dejado sin riego al cerebro. Ibais a ir a un parque a pasear, columpiaros y sentaros en un banco (esto depende de la edad, estoy pensando a entorno a unos catorce ahora mismo), y t\u00fa a intentar averiguar qu\u00e9 era lo que pasaba por su cabeza y, a ser posible, en cu\u00e1nto y de qu\u00e9 modo podr\u00eda afectarte. Nada m\u00e1s. Pero lo que fuera que fueras a hacer daba igual: la pregunta estaba hecha y t\u00fa le rezabas a toda una buena colecci\u00f3n de dioses para que te tragara la tierra antes de que tu madre pudiera llegar a pensar que quer\u00edas darle dos piadosos besos a la chica que parec\u00eda que te gustaba (no hab\u00eda internet ni, realmente, pel\u00edculas que te hubieran dado una idea de lo que esperar, al igual que en todas las dem\u00e1s ocasiones \u00edbamos sin GPS).<\/p>\n<p>Y no se pod\u00eda llamar m\u00e1s tarde de las diez de la noche, porque a esas horas s\u00f3lo llaman para desgracias. As\u00ed que ten\u00edas que llamar a las siete de la tarde cuando quer\u00edas llegar m\u00e1s tarde de tu hora, \u00a1pero no puedes inventarte imprevistos que vayan a suceder a tres horas vista! No puedes simplemente decir \u00aboye, que Juan se ha torcido un tobillo y estamos con \u00e9l en urgencias, llegar\u00e9 dos horas tarde\u00bb a las siete, porque lo m\u00e1s normal es que te respondieran \u00ab\u00bfd\u00f3nde se lo ha torcido, en Murcia?\u00bb Era tal la psicosis sobre el tema de llamar m\u00e1s tarde de las diez que, en las raras ocasiones en las que un&#8230; asunto me reten\u00eda, prefer\u00eda pasarme toda la noche fuera sin avisar y tragarme el bronc\u00f3n del d\u00eda siguiente. Era mucho m\u00e1s suave que llamar despu\u00e9s de las diez. No suave como un apret\u00f3n de manos y un abrazo, sino m\u00e1s bien mucho m\u00e1s suave que arrancarte las veinte u\u00f1as durante medio a\u00f1o, una y otra vez seg\u00fan van creciendo. Si no avisabas, s\u00f3lo te las arrancaban una vez: al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Por otra parte, si avisabas pod\u00edan decirte que no les importaba, que volvieras a casa. Si no llamabas no corr\u00edas ese riesgo. Era todo tan parte de una gran locura que <em>calculabas<\/em> si la chica que hab\u00edas conocido merec\u00eda el bronc\u00f3n del d\u00eda despu\u00e9s. \u00a1Parte del asunto era el c\u00e1lculo del castigo! Sab\u00edas que una chica te gustaba realmente cuando asum\u00edas el riesgo de que tu padre, al que te acababas de encontrar a las seis de la ma\u00f1ana justo antes de que saliera para irse al trabajo, sentados en la mesa de la cocina, te las hiciera pasar realmente canutas. \u00abOh, joder. Esta chica me gusta <em>de verdad\u00bb<\/em>. Estaba decidido.<\/p>\n<p>Y no est\u00e1bamos preparados para lo que vino despu\u00e9s. O quiz\u00e1 el resto del mundo lo estaba, pero a m\u00ed me pill\u00f3 por sorpresa. Twitter, Instagram, Facebook, gente subiendo sus datos a redes como si fuera su trabajo, como si <em>les pagaran por ello<\/em>. No es que no previ\u00e9ramos el nacimiento de ciertos servicios, \u00a1no previmos la reacci\u00f3n de la gente!, \u00a1en eso estuvimos perdidos! Al principio tu vida en internet era tu alias, e intentabas mantenerlo lo m\u00e1s lejos posible de tu identidad real, porque quer\u00edas comunicarte pero sin perder la privacidad. Exactamente igual que cuando tu novia te llamaba y t\u00fa cog\u00edas el auricular frente a tu madre y tu padre en el sal\u00f3n. Est\u00e1bamos <em>entrenados<\/em> para ese tipo de operaciones <em>encubiertas<\/em>. Y el caso es que entonces no lo sab\u00eda nadie, y cuando te digo nadie te estoy diciendo casi nadie, y cuando te digo que no lo sab\u00eda casi nadie quiero decir que hab\u00eda algunos, como yo, que no ten\u00edamos ni idea, pero el hecho de que alguien pueda subir sus vacaciones a cualquiera de las redes sociales, con su nombre y apellidos y su direcci\u00f3n fiscal, haciendo una descripci\u00f3n pormenorizada de las borracheras en las que se ha visto envuelto y de sus <em>crush<\/em> fallidos o no, a m\u00ed me sigue pareciendo como si, entonces, me llamase la chica con la que estaba saliendo y, frente a mi madre con la calceta y mi padre con la vista tiesa en la Uno, yo dijera:<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfTienes para anotar? Te doy la direcci\u00f3n de la pensi\u00f3n. Nah, no saldremos a cenar, llevo unos bocadillos de lo que he encontrado en la nevera, no podemos perder tiempo, tenemos s\u00f3lo cuatro o cinco horas. \u00a1A follaaaaaar!<\/p>\n<p>Pero al menos, entonces, los \u00fanicos que se iban a enterar de ello eran tus padres. Que, de alg\u00fan modo extra\u00f1o, caustico, retorcido e inexplicable, te quieren y no van traficar con esa informaci\u00f3n justo despu\u00e9s de matarte por lo que acabas de decir (bueno, quiz\u00e1 s\u00ed con algunos vecinos, algunos amigos en el trabajo, tus t\u00edos en nochevieja entre las sonrisitas de la cena y el \u00abojo, el chaval est\u00e1 creciendo\u00bb).<\/p>\n<p>Ahora se lo entregamos a Facebook y sus filiales, a Google y sus filiales, a Amazon y sus filiales. En realidad no ha cambiado tanto la situaci\u00f3n, el sal\u00f3n con alguien escuchando a un metro sigue siendo el entorno, pero s\u00ed lo ha hecho nuestra perspectiva. Hemos permitido que se haya ido directa y tontamente al carajo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El que hab\u00eda en mi casa era de color amarillo roto. El caso es que entonces no lo sab\u00eda nadie, y cuando te digo nadie te estoy diciendo casi nadie, y cuando te digo que no lo sab\u00eda casi nadie quiero decir que hab\u00eda algunos, como yo, que no ten\u00edamos ni idea. 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