{"id":702,"date":"2004-09-19T18:26:25","date_gmt":"2004-09-19T16:26:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=702"},"modified":"2004-09-19T18:26:25","modified_gmt":"2004-09-19T16:26:25","slug":"de-vuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=702","title":{"rendered":"de vuelta"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/Pic03253.jpg\" width=\"100%\" \/><\/p>\n<p>De vuelta, con los hombros m\u00e1s relajados, con la mirada m\u00e1s serena (y esperando que dure, jejeje). No he hecho fotos, supongo que no me apetec\u00eda. Ha hecho buen tiempo hasta hoy. En todos los sentidos, puede decirse. Debe, de hecho, decirse de, o predicarse de. Ya se ir\u00e1 andando. Estuve en las fiestas de Oviedo, viendo las cosas suceder. Montamos en bici (malditas rutas, me duele hasta la punta del pelo).<\/p>\n<p>En cuanto a los \u00faltimos post, antes de&#8230; pues qui\u00e9n sabe, las cosas son como son y fluyen como fluyen, no hay que comerse m\u00e1s la cabeza. Lo que es est\u00e1, y negarlo no sirve de nada.<\/p>\n<p>Pero he vuelto al hogar, y estaba limpio. Y viene Ortondo a tomar unas cerveci\u00f1as, y me he despedido de Jorge en la puerta despu\u00e9s de convivir una semana y, bien mirado, todo merece una segunda, una cuarta y hasta una quinta oportunidad. C&#8217;est la vie.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Estar en medio de ninguna parte es un asunto sumamente interesante. Una casa desconocida, un ambiente extra\u00f1o. Todo puede ser cualquier cosa. Entr\u00e9 por la puerta y me encontr\u00e9 con una casa-museo, que son las que m\u00e1s detesto para vivir. Una casa pulcra hasta el extremo en la que cada cosa tiene su lugar y cada lugar su cosa.<\/p>\n<p>Pero era orden. Era sencillo. Era bonito. Era tranquilizador. Lo fue. Me ayud\u00f3 volver a mi casa y encontrar un orden semejante (en apariencia, al menos).<\/p>\n<p>Y Llanes es precioso. Est\u00e1 lleno de callejones, de sidra y, sobre todo, de mar. Volv\u00ed a ver el mar. Esa inmensidad incomprensible e inaprehensible que existe pese a sobrepasarme absolutamente. Uno de los recursos para escapar de uno mismo es enfrentarse con realidades que te desborden. Como el mar. Grande. Te das cuenta de que todo no puede ser tu cabeza. Porque el mar, en ella, no cabe.<\/p>\n<p>El paseo mar\u00edtimo de Llanes esta hecho de hierba verde. A la izquierda acantilados. Yo paseaba hablando de filosof\u00eda con Jorge, como un S\u00f3crates peripat\u00e9tico (fiel a s\u00f3crates en la reflexi\u00f3n, y a Arist\u00f3teles en los paseos), y estaba justo en medio del lugar donde las cosas suceden. Jorge tiene muchas dudas, y yo m\u00e1s. Las pon\u00edamos en com\u00fan. Hablando de pibas, de filosof\u00eda, de literatura, de la vida.<\/p>\n<p>Luego volv\u00edamos al universo patol\u00f3gicamente ordenado de la casa. Yo hice de mi cuarto mi cueva. Un templo al kaos primordial, el apeiron fundamental que es germinativo por necesidad (el orden s\u00f3lo puede nacer del kaos, que es primero y lugar al que volver).<\/p>\n<p>Hablamos de mi teor\u00eda del kombate, del kaos, de la muerte (de morir en cada cosa que). Me dijo que era un atraso, que los receptores sin\u00e1pticos del dolor se ceban con el dolor hasta pervertir la realidad circundante, reducida a pleno dolor latente y presente. Ah\u00ed me derrot\u00f3, me dej\u00f3 sin habla. Luego cog\u00ed un libro de autoayuda que encontr\u00e9 en un revistero (el poder est\u00e1 dentro de ti, o algo as\u00ed, de \u00bfLay?). Me adentr\u00e9 en sus p\u00e1ginas con un escepticismo brutal, pero luego no supe qu\u00e9. Las cosas pasan y estamos en medio.<\/p>\n<p>S\u00f3lo me jodi\u00f3 una cosa, para esta mujer la enfermedad es siempre responsabilidad de uno. Uno tiene problemas que encapsula dentro del cuerpo para desarrollar el mal-estar, la responsabilidad es siempre de la falta de habilidad para hacer requiebros con los traumas.<\/p>\n<p>Un ejemplo, al llegar a Llanes se me infect\u00f3 el pendiente de la oreja, y remiti\u00f3 justo hoy, al volver, ya en el coche. Seg\u00fan eso yo no quer\u00eda ir a Llanes, o algo as\u00ed. Vaya usted a saber. Me lo he pasado bien, sin excesos (excepto la noche de Oviedo, pero gueno, en fiestas&#8230;) , no creo que no quiera estar all\u00ed, pero&#8230; buafff.<\/p>\n<p>Las conversaciones son irreproducibles. Mi filosof\u00eda, lect\u00edvora, y la de Jorge, m\u00e1s vital (aunque porta t\u00edtulo, ejem), se enfrentaban y se reduc\u00edan la una a la otra hasta concluir en verdades m\u00e1s o menos evidentes, pero s\u00f3lidas. En realidad no importa haber llegado a una conclusi\u00f3n u otra. No importa. El caso es que me es dif\u00edcil encontrar a alguien con quien filosofar en condiciones, y me ha venido bien una semana entera compartiendo conocimientos con algui\u00e9n tan cercano en ese sentido.<\/p>\n<p>Y luego nos mat\u00e1bamos con los caminos asturianos. Duros. Bastante duros. Las bicicletas sufr\u00edan del mismo modo que las piernas, pero es bueno matarse frente al mar, sobre el mar, con el mar de fondo, justo lindando el acantilado del que te separan diez, quince cent\u00edmetros&#8230; Si inconscientemente me hubiera querido matar, no encontrar\u00e9 jam\u00e1s una situaci\u00f3n tan adecuada para simular un accidente. As\u00ed pues: no me quiero matar en absoluto.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>Aprend\u00ed mucho sobre las cosas, sobre las situaciones. Aprend\u00ed que el mundo no es un pa\u00f1uelo.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p>En el coche me sent\u00ed libre, camino a un ninguna parte que no conozco. A la vuelta me sent\u00ed igual, regresando a casa. La casa me gust\u00f3, porque es mi casa. Ya no es una casa compartida a la que le falta algo. Ya no. Sigo queriendo igual, pero las circunstancias se rebelan y pintan cuadros diferentes cada vez.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Y lo dem\u00e1s&#8230; ya ir\u00e1 saliendo, tiempo al tiempo. Todo va bien. \t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De vuelta, con los hombros m\u00e1s relajados, con la mirada m\u00e1s serena (y esperando que dure, jejeje). No he hecho fotos, supongo que no me apetec\u00eda. Ha hecho buen tiempo hasta hoy. En todos los sentidos, puede decirse. Debe, de hecho, decirse de, o predicarse de. Ya se ir\u00e1 andando. 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