{"id":544,"date":"2004-05-17T02:54:34","date_gmt":"2004-05-17T00:54:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=544"},"modified":"2004-05-17T02:54:34","modified_gmt":"2004-05-17T00:54:34","slug":"religare","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=544","title":{"rendered":"religare"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t\u00abEstamos condenados, en efecto, a tropezar con aquello de lo que huimos\u00bb.<br \/>\n&#8230;<br \/>\n\u00abTodo el mundo tiene una herida por la que supura un \u00ablo que no\u00bb, que ning\u00fan \u00ablo que s\u00ed\u00bb, por extraordinario que sea, logra suturar.\u00bb<\/p>\n<p>Juan Jos\u00e9 Mill\u00e1s. <i>Dos mujeres en Praga.<\/i><\/p>\n<p>Qui\u00e9n me iba a decir a m\u00ed que iba a terminar disfrutando (sin iron\u00edas ni puyas) de alguna novela de J.J. Mill\u00e1s. Qui\u00e9n. Pues s\u00ed, con intenci\u00f3n de re\u00edrme a pleno pulm\u00f3n compr\u00e9 \u00abDos mujeres en Praga\u00bb. Y todo gira, y de alg\u00fan modo va encajando, y tengo la sensaci\u00f3n de que no voy a ser capaz de escribirlo de forma clara, aunque en alg\u00fan lugar de m\u00ed mismo todo es pr\u00edstino y di\u00e1fano, sencillo. Pero a\u00fan es pronto, el coraz\u00f3n comprende mucho antes que el cerebro, lo he dicho en algunos post, y el m\u00edo ha encajado algo que mi cabeza tardar\u00e1 meses en percibir siquiera.<\/p>\n<p>Anoche so\u00f1\u00e9, es un lugar para empezar como cualquier otro. Yo ten\u00eda una conversaci\u00f3n con Lorelay, y le comentaba que sent\u00edamos lo mismo, que todo era una cuesti\u00f3n de terminolog\u00eda, a lo que yo llamo amor, ella lo llama inercia. Pero es lo mismo. \u00bfY qu\u00e9 es? Pues no hay nada claro, mi ni\u00f1a, si lo miras t\u00fa es inercia, si lo miro yo es amor. Notaba como Lorelay iba encresp\u00e1ndose (en el sue\u00f1o), porque siempre ha detestado, por principio indubitable, mis cuestiones terminol\u00f3gicas de turno.<\/p>\n<p>Pero es as\u00ed, no voy a meterme en disquisiciones m\u00e1s o menos filos\u00f3ficas, pero siempre ha sido extremadamente importante la cuesti\u00f3n de los nombres. Lo \u00fanico que quiero a\u00f1adir a la pol\u00e9mica (a\u00fan en curso) es que siempre he pensado que nombrar presupone una forma de posesi\u00f3n de lo nombrado (me voy de madre&#8230;), pero esta no tiene por qu\u00e9 ser una posesi\u00f3n de lo nombrado en s\u00ed, sino m\u00e1s bien de la idea que tenemos de ello.<\/p>\n<p>Entendemos en base a los nombres, dice mucho de uno la forma de nombrar las cosas (siempre ando dando vueltas sobre eso, si no mirad mi casa: \u00abel palomar\u00bb, \u00abel cepo\u00bb, \u00abel zulo\u00bb, \u00abel economato\u00bb&#8230; y muchos otros). No es lo mismo llamar al ba\u00f1o \u00abba\u00f1o\u00bb que llamarlo \u00abla alhambra\u00bb, por ejemplo. No es lo mismo llamar a la cama elevada \u00abcama\u00bb que llamarla \u00abpalomar\u00bb.<\/p>\n<p>Y, el meollo del asunto, es que los nombres que utilizamos modifican nuestra propia percepci\u00f3n del tema que se trate. El palomar es una cama elevada, pero el nombre me trae muchos recuerdos de cuando, en el pueblo, de cr\u00edo, sub\u00eda con mi abuela al palomar a ver a las palomas. Recuerdo lo raro y sugerente que era estar tan cerca de tanto bicho vivo, siendo de Madrid (en la capital hay palomas, pero no en Alcobendas), recuerdo tristemente el momento en el que mi abuela retorc\u00eda el cuello a algunos pichones. Todo eso est\u00e1 en mi cama, y al llamarla palomar la estoy convirtiendo en otra cosa que para nadie es. S\u00f3lo para m\u00ed, debido a mi forma de nombrarla. Adquiere profundidad, una infinidad de dimensiones relacionadas directamente con mis vivencias.<\/p>\n<p>(Ser\u00e9 pesado&#8230;)<\/p>\n<p>Es decir, que si yo llamo amor a esto (y decirlo as\u00ed me parece una frivolidad de esc\u00e1ndalo) ser\u00e1 amor, y si Lorelay lo llama inercia, lo ser\u00e1.  Claro, que en todos los casos el nombrador siempre opina, irremediablemente, que la raz\u00f3n le acompa\u00f1a sin lugar a dudas. Y uno no entiende la tozudez del otro del mismo modo que el otro no entiende la de uno.<\/p>\n<p>El nombrar es uno de los principales escaparates de paradojas, o, mejor a\u00fan, de desencuentros.<\/p>\n<p>Y digo escaparate porque, como ya dije antes, el nombrar es posterior a la significaci\u00f3n, y la retroalimenta, pero el significado (que constituye la paradoja o el desencuentro cuando se ponen en contacto dos cabezas) es anterior siempre (con matizaciones evidentes).<\/p>\n<p>Uno encuentra algo que le molesta, y ya tiene el significado: molestia. Despu\u00e9s nombra. El nombre refuerza la molestia (pienso, por ejemplo, en los compa\u00f1eros de trabajo y en los motes que se les ponen, aunque es evidente que funciona con todo, desde el tabaco a la coca-cola a la ropa de moda). Exactamente igual con las cosas que nos agradan, aunque es menos frecuente, menos necesario. As\u00ed vamos construy\u00e9ndonos una realidad a medida, a medida de nuestras necesidades. As\u00ed de torvo.<\/p>\n<p>Eso encaja con la teor\u00eda del v\u00e9rtigo de milan kundera en la insoportable levedad del ser. En pocas palabras: hay cosas que no nos gustan, y no nos acercamos. Pero hay cosas que nos atraen irremisiblemente, pero coincide que son lugares donde no queremos entrar, y entonces sentimos v\u00e9rtigo. Para kundera el v\u00e9rtigo no es el miedo a la ca\u00edda, sino la necesidad de caer, la atracci\u00f3n por la ca\u00edda. Genial, algo nos atrae de forma brutal, pero no queremos acercarnos, aunque sentimos la necesidad de acercarnos. Entonces lo nombramos como algo terrible. Evidentemente la necesidad sigue ah\u00ed, pero por uno u otro motivo no lo hemos considerado interesante en nuestra propia realidad de constructos racionales abor\u00edgenes y aut\u00f3ctonos. La hu\u00edmos, la hu\u00edmos mucho, porque la consideramos delet\u00e9rea y a\u00fan as\u00ed nos atrae irremisiblemente. Ah\u00ed la frase de Mill\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00abEstamos condenados, en efecto, a tropezar con aquello de lo que huimos\u00bb.<\/p>\n<p>Por supuesto que s\u00ed. Lo que no nos gusta no nos preocupa, confiamos en nosotros mismos perfectamente. Pero&#8230; \u00bfqu\u00e9 sucede con lo que nos llama? Pues que tenemos que huir de ello, no hay suficiente confianza en nuestra capacidad de saber evitar, simplemente, aquello que nos subyuga. Entonces huimos. Por eso tropezamos con aquello de lo que huimos, porque, en el fondo, lo estamos buscando. Lo ansiamos. Lo necesitamos.<\/p>\n<p>Loli, en el curro, me dec\u00eda m\u00e1s o menos: todo nos sucede porque queremos, s\u00f3lo hay que saber ver por qu\u00e9 lo queremos. Si perdiste las llaves y no la cartera ni la c\u00e1mara, est\u00e1s intentando decirte algo. Escucha.<\/p>\n<p>Hay que saber verlo porque la defensa de los nombres nos priva de las emociones, los instintos y, en suma, de todo lo \u00abtal\u00e1mico\u00bb (de alg\u00fan modo ir\u00f3nico no se puede escapar de los nombres). Y los nombres son un escudo al mismo tiempo. Lorelay, en cada uno de los casos en los que cay\u00f3 por lo que yo deseo llamar amor, no pudo evitar sentirse mal al d\u00eda siguiente, terriblemente mal. Le hab\u00eda vencido la inercia, lo que significa \u00abinercia\u00bb en su \u00f3ptica unipersonal.<\/p>\n<p>Es perfectamente comprensible que ser vencido por la inercia es una mierda, mientras que ser vencido por el amor es, de alg\u00fan modo y no en todos, precioso. Pero no s\u00f3lo eso, el nombrar \u00abinercia\u00bb retroalimenta la sensaci\u00f3n de error puntual y, en un futuro pr\u00f3ximo, evitable. Retomo frase de Lorelay que viene al pelo: \u201cla voluntad lo es todo, si algo vence mi voluntad, es que no le estoy poniendo la suficiente\u201d.<\/p>\n<p>(Por qui\u00e9n quer\u00e1is, que nadie piense que estoy jodido, no lo estoy, estoy intentando comprender muchas cosas, algunos piensan, yo tengo que escribirlo).<\/p>\n<p>Y eso indica McCourt, en \u00abLo es\u00bb: \u00abMira el punto de vista de ella. No te est\u00e1 rechazando a ti, se est\u00e1 aceptando a s\u00ed misma\u00bb.<\/p>\n<p>No hay nada dicho. Todo se hace en base a nuestras palabras (que son el extremo funcional de nuestra \u00f3ptica particular de ver el mundo). Lo juro. Se considera que algo est\u00e1 roto por algo, se le pone esa etiqueta. Lo importante no es saber eso, sino por qu\u00e9 se consider\u00f3 eso. Qu\u00e9 molestaba en el asunto que convirti\u00f3 el amor en un v\u00e9rtigo (\u00abinercia, inercia\u00bb, dec\u00eda ella el otro d\u00eda mientras se levantaba despu\u00e9s de haber estado sentada a horcajadas sobre m\u00ed, abraz\u00e1ndome). Es sumamente curioso. Algo molestaba en s\u00ed misma de tal modo que nombr\u00f3, y todo fue de mal en peor. Yo no soy inocente, yo tambi\u00e9n nombr\u00e9. Lo que sucede es que a m\u00ed me cuesta tener v\u00e9rtigos.<\/p>\n<p>Caigo en todo. No tengo defensas conceptuales relevantes. Si algo me atrae, no tardo mucho en dejarme llevar por ello.<\/p>\n<p>Ca\u00ed a las doce horas, m\u00e1s o menos. Y ah\u00ed segu\u00ed mucho tiempo despu\u00e9s, hasta hace bien poquito. No es que ya no est\u00e9 ah\u00ed, estoy de un modo <i>distinto<\/i>. Disyunto, el tiempo es un maestro en el arte de indicar lo trivial, dec\u00eda Ben Shapir, hay que matizar que tambi\u00e9n es un maestro en el arte de la erosi\u00f3n de lo que no es trivial. Permanece, pero afortunadamente m\u00e1s romo. O menos da\u00f1ino.<\/p>\n<p>Resumiendo: los nombres y las cosas, los v\u00e9rtigos y las cosas, la optica, en suma, y las cosas.<\/p>\n<p>Manipulamos. Pero soy un rom\u00e1ntico, lo reconozco. Reconozco que creo que existen factores que no controlamos, que los sentimientos tienen m\u00e1s fuerza que nosotros mismos. Si no son posibles (malditas palabras) s\u00f3lo pueden existir de dos modos: como melancol\u00eda o como v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p>Pero una cosa es fundamental, un v\u00e9rtigo es una necesidad no cubierta. No puedo olvidar eso. Una necesidad no cubierta lo ser\u00e1 toda la vida (dios mediante, en este caso erosi\u00f3n del tiempo mediante). Y creo que es mejor la melancol\u00eda, porque en ella la satisfacci\u00f3n de la necesidad (m\u00e1s frivolidades) no depende de uno. Y la satisfacci\u00f3n es lo \u00fanico que calma la necesidad, sea esta del tipo que sea. Lo dem\u00e1s es auto-hipocres\u00eda.<\/p>\n<p>En el caso de los v\u00e9rtigos s\u00f3lo depende de uno tirarse. Eso es m\u00e1s dif\u00edcil de llevar, a la larga.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed tengo que dejar esta median\u00eda filos\u00f3fica por hoy, porque lo dem\u00e1s a\u00fan est\u00e1 en camino. Vendr\u00e1. S\u00f3lo recordar\u00e9, de uno de los post anteriores: \u00abHay gente que no sabe que si niegas la verdad a los dem\u00e1s es precisamente porque te la est\u00e1s negando a ti mismo, y eso se enquista y, al final, met\u00e1stasis.\u00bb<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Y&#8230; \u00bfqu\u00e9 tiene eso que ver con que vinieran hoy de Nano y Rebeca, y con el buz\u00f3n de tubo digestivo de mi abuela? Pues qui\u00e9n sabe. El tema es que llegu\u00e9 de casa de mis padres a las ocho y empec\u00e9 la novela de Millas, que me retranc\u00f3 de tal modo en s\u00ed misma que, a las diez, cuando Nano llam\u00f3 a la puerta, me quedaban s\u00f3lo dos p\u00e1ginas. Lo dej\u00e9 estar, protestando, c\u00f3mo no.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 sent\u00ed cuando entraron Nano y Rebeca?<\/p>\n<p>Pues es la cosa misma. La recosa. Empez\u00f3 con ellos la en\u00e9sima conversaci\u00f3n trascendental (por decirlo de alg\u00fan modo regio) de la semana. Me encanta esta casa, porque tiene en s\u00ed la capacidad de sacar a la gente de dentro de s\u00ed misma, de retorcer las defensas hasta que dejan de existir. No puedo transcribir la conversaci\u00f3n (aunque da igual, dudo que a estas alturas alguien siga leyendo, si t\u00fa, seas quien seas, a\u00fan est\u00e1s aqu\u00ed, conmigo, tomando un vino blanco y fumando un cigarro, escuchando a Carlos Chaouen mientras me siento vivo: gracias), y no puedo porque no quiero. Y no quiero porque se perder\u00edan tantos matices que uno piensa seriamente en volverse \u00e1grafo. Pero si dejo de escribir, dejo de pensar, y no me apetece mucho.<\/p>\n<p>Lo que s\u00e9, y no lo podr\u00e9 negar nunca, es que tengo mucha suerte, si es que la suerte ha podido influir en algo. Tengo tanta suerte de tener a tanta gente cerca, terriblemente cerca, que me siento emocionado como una ni\u00f1a de dos a\u00f1os ante el \u00faltimo peluche de reyes. A riesgo de parecer imb\u00e9cil, porque no me parece un riesgo ni medianamente coherente, reconocer\u00e9 sin dudar que estoy lagrimeando, lagrimeando por todo, lagrimeando como sacrificio de partes de m\u00ed que terminan en un cleenex que termina en el cubo que termina en el vertedero que terminan terminan terminan los pedazos de m\u00ed que sacrifico incinerados en alguna parte y abonando alg\u00fan campo que germina vida. Esa vida necesita el sacrificio de mis l\u00e1grimas mucho m\u00e1s que el sacrificio de todos los chuscos de pan que sobran al cabo del d\u00eda.<\/p>\n<p>Siempre sucede algo en esta casa. Las comuniones est\u00e1n aqu\u00ed en el orden del d\u00eda.<\/p>\n<p>Y soy consciente, aunque no me dejo reconocerlo, soy terriblemente consciente de que la casa no tiene nada que ver. Soy yo.<\/p>\n<p>Lo s\u00e9.<\/p>\n<p>No lo comprendo, pero tampoco lo intento. Acabar\u00eda con algo si llegara a entenderlo.<\/p>\n<p>Y soy consciente, aunque no me dejo reconocerlo, soy terriblemente consciente de que la casa no tiene nada que ver. Sois vosotros.<\/p>\n<p>Hoy he recordado, en otro orden de cosas, que religi\u00f3n viene de religare. Volver a unir.<\/p>\n<p>En ese sentido esta casa es una religi\u00f3n en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Y todo lo dem\u00e1s gira. Y la gente tiene v\u00e9rtigos y melancol\u00edas, y, como dec\u00eda hoy Mill\u00e1s, un \u00ablo que no\u00bb intratable que no terminan de suturar ni una legi\u00f3n de \u00ablo que s\u00ed\u00bb. Es decir, recreaciones de lo que no ha sido, que tienen una presencia relativamente m\u00e1s alta que todo lo que s\u00ed ha sido. Pero afirmar que esto debe ser as\u00ed siempre es cometer la falacia naturalista. Y para eso hay expertos muchos mejores que yo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo como estribillo, como un buen (a mi parecer) estribillo:<br \/>\ncuidado con los v\u00e9rtigos, son indicadores muy fiables de d\u00f3nde estamos realmente, en contraposici\u00f3n al lugar donde nos decimos que estamos.<\/p>\n<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>Y&#8230; \u00bfpor qu\u00e9 hoy llor\u00e9 al ver Bowling for Colombine, cuando lo he visto al menos media decena de veces? Pues porque ayer fui a las ventas. Ya estoy cansado, supongo que el ritmo de la narraci\u00f3n se acelera, las cosas que quiero contar se agolpan en los dedos empujadas por el sue\u00f1o, la m\u00e1s que evidente borrachera de emociones, vino blanco y vida. Ayer fui a las ventas como si estuviera viendo una pel\u00edcula, o leyendo un libro, o sentado en la platea de una obra de teatro. Quiero decir que no era consciente de que aquello era real.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del primer susto, me di cuenta de que todo aquello era real, hab\u00eda un tipo jug\u00e1ndose la vida ah\u00ed enfrente. Lo que ve\u00eda no era una representaci\u00f3n, sino la realidad misma.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucede despu\u00e9s de tener un susto con el coche, un susto terrible? Pues que te sientes vivo, vivo de verdad, eres consciente de lo que es estar vivo. As\u00ed me sent\u00ed cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo ah\u00ed abajo.<\/p>\n<p>As\u00ed, hoy, al ver el documental, al escuchar las llamadas telef\u00f3nicas, al sentir tanto miedo y ver las l\u00e1grimas como l\u00e1grimas y no como algo habitual en la televisi\u00f3n regular, me tuve que ir al ba\u00f1o de casa de mis padres para no montar el espect\u00e1culo en p\u00fablico familiar.<\/p>\n<p>Dios, han conseguido idiotizarnos, y no ha sido a trav\u00e9s de la ocultaci\u00f3n, sino precisamente a trav\u00e9s de la sobreexposici\u00f3n. Pero de repente algo te saca violentamente del letargo de insensibilidad del d\u00eda a d\u00eda, y te das cuenta, como en un crisol est\u00fapido, de lo que est\u00e1s viendo realmente.<\/p>\n<p>Joder, c\u00f3mo no llorar entonces.<\/p>\n<p>Todo tiene siempre dos filos, al menos. La realidad suele tener estrictamente dos. La sensibilidad no se abre en un solo sentido, sino en los dos. Por eso la tarde-noche-madrugada con Nano y Rebeca ha sido tan viva.<\/p>\n<p>Los receptores, eso ya lo dije en otro post, son los mismos, tanto para el dolor como para la alegr\u00eda, porque en el fondo de lo que se habla es de la vida. Si te cierras a la vida no te afectan grandes destroces, pero tampoco puedes sentir grandes alegr\u00edas, alegr\u00edas inmensas.<\/p>\n<p>En realidad, cuando te abres de verdad, no hay ni dolor ni placer, s\u00f3lo vida. (Y me alegra que esta frase quede disimulada en este post largo, podr\u00e1 pasar desapercibida). Esto es dif\u00edcil de comprender. Muy dif\u00edcil. Pero es f\u00e1cil de sentir al abrirse. Forma parte de la misma inmensidad intensa que desaparece en el letargo de la normalidad, cuando la inocencia desaparece. Cuando, por el propio instinto de supervivencia, acotamos la realidad para sentirnos seguros (no pienso explicar esto, no soy capaz), desterramos la sorpresa de nuestras vidas.<\/p>\n<p>Y no hay dos momentos iguales, si lo pensamos bien la sorpresa es omnipresente. Hay recursos para que esto no nos desestabilice, pero tienen sus costes.<\/p>\n<p>Y el buz\u00f3n de tubo digestivo de mi abuela, sonriendo y soltando frases como una ni\u00f1a de tres a\u00f1os, en los devaneos del alzheimer severo. Como una ni\u00f1a, excepto por la boca, desdentada. Cuando se pierden los dientes cada labio se vuelve prensil. Y ella mueve los labios alardeando de habilidades propias. Ri\u00e9ndose de algo que le hace mucha gracia, tejiendo un calcet\u00edn imposible a ritmo lento y tranquilo, calcet\u00edn que mi madre, por la noche, deshace como una pen\u00e9lope servicial y eficiente de la regresi\u00f3n a la infancia de mi abuela, como una pen\u00e9lope contratada lo cuadra y deja tan solo dos l\u00edneas de puntos perfectamente sim\u00e9tricas. Me dice que eso es un jersey para m\u00ed, y yo le digo que estar\u00e9 muy contento de llevarlo, y sonr\u00ede como una ni\u00f1a arrugada y con habilidades labiales hiperdesarrolladas, y yo tengo lo de los toros, y lo de lorelay el mi\u00e9rcoles, y lo de mi nueva sensaci\u00f3n sobre el asunto, y la conversaci\u00f3n ayer con goyo, y la noche con los colombianos del mi\u00e9rcoles, y las siete novelas que he fagocitado esta semana, junto con un libro de ensayo, y no he puesto ninguno en la bit\u00e1cora, y siento c\u00f3mo estoy aparcelando la informaci\u00f3n mientras mi abuela, que retorc\u00eda los cuellos de los pichones en el palomar que hoy le da nombre a mi cama, sonr\u00ede como una ni\u00f1a desdentada, arrugada y con capacidades labiales raras, y me pregunto d\u00f3nde est\u00e1 mi abuela, la otra, la del pueblo, y presupongo que nada permanece, que her\u00e1clito venci\u00f3 al final y nada se repite, y entiendo que el culpable de tanta inercia, la de verdad, no la de lorelay, es parm\u00e9nides, el cabr\u00f3n que intent\u00f3, por puro miedo, por tenaz miedo, concretar la diversidad en la identidad, y, jodido cabr\u00f3n, no existe la identidad, no puede existir viendo cada d\u00eda lo que veo. Y en mi cabeza bulle todo, el buz\u00f3n, y mi ex-abuela junto con mi abuela, y nano, y goyo, y rebeca, y mi hermana carol, y el pibe que tocaba el jueves en el c\u00e9sped, y el del caj\u00f3n, y roy, y miguel\u00f3n, y mill\u00e1s junto con mccourt junto con plutarco y kundera y las vueltas las vueltas y algo que identifico pero no concreto que est\u00e1 sucediendo dentro de m\u00ed desde el mi\u00e9rcoles, y la pena pena terrible por \u00ablo que no\u00bb, que me han dicho que tiene m\u00e1s fuerza que legiones de \u00ablo que s\u00ed\u00bb y me pregunto qu\u00e9 hago aqu\u00ed a medias escribiendo esto y a medias la tercera novela, y por qu\u00e9 todo el mundo significa tanto para m\u00ed, y por qu\u00e9 este post es tan largo, y por qu\u00e9 la realidad es tan dura y al mismo tiempo tan hermosa, incluso cuando es dura.<\/p>\n<p>Y no tengo respuestas para eso, s\u00f3lo seguir aqu\u00ed, terminar este post, seguir escuchando a Chaouen, seguir explic\u00e1ndome a m\u00ed mismo el mundo con mi novela, fumando un cigarro, supurando \u00ablo que no\u00bb de la herida y aplacarlo a base de \u00ablo que s\u00ed\u00bb, y todo ello en un estado emocional en el que lo que no y lo que s\u00ed se identifican como parte y todo de la misma cosa. Y me pregunto si esto va a durar, y si todo va a seguir siendo tan excitante y tan pleno de ahora en adelante, y no tengo respuestas, y de repente descubro que no las quiero. Que me da igual. Que s\u00f3lo importa que el palomar me recuerda al palomar que quise y quiero y que en \u00e9l las s\u00e1banas son calentitas y mullidas y&#8230; con toda tristeza y toda alegr\u00eda (si se me entiende as\u00ed, tan desenfocado)&#8230; ya no&#8230; ya no&#8230; ya no recuerdan lo que no est\u00e1.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Lo que me sit\u00faa de nuevo al principio de todo esto. Y vuelta a empezar hasta que la cabeza concrete lo que el coraz\u00f3n intenta explicar de todos los modos posibles.\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEstamos condenados, en efecto, a tropezar con aquello de lo que huimos\u00bb. &#8230; \u00abTodo el mundo tiene una herida por la que supura un \u00ablo que no\u00bb, que ning\u00fan \u00ablo que s\u00ed\u00bb, por extraordinario que sea, logra suturar.\u00bb Juan Jos\u00e9 Mill\u00e1s. Dos mujeres en Praga. 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