{"id":3411,"date":"2010-10-04T00:39:43","date_gmt":"2010-10-03T22:39:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=3411"},"modified":"2010-10-04T00:39:43","modified_gmt":"2010-10-03T22:39:43","slug":"sin-darme-mucha-cuenta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=3411","title":{"rendered":"sin darme mucha cuenta"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tLa sociedad entera estaba enfrascada en ese jodido soliloquio que no ha dejado de sonar en los o\u00eddos de los que escuchan desde el principio del pensamiento. La sociedad, ese bicho sin cabeza pero con muchas manos, ese bicho sin manos y con un par a lo sumo de cabezas, encontrando su nidito de amor o destrucci\u00f3n a tres cent\u00edmetros de su ombligo y perpetuando la farsa del esclavo libre: el que llama a sus argollas abalorios y se dedica a otra cosa un segundo despu\u00e9s. Todos deb\u00edan estar ah\u00ed mirando de alg\u00fan modo mientras en el r\u00edo nos dedic\u00e1bamos a hacer ranas con piedras lisas lanzadas en perpendicular al agua: un saltito, dos, tres, chof. Agua. Risas. Doce a\u00f1os, quiz\u00e1, no no s\u00e9 cu\u00e1ntos. No puedo saber cu\u00e1ntos porque ya no estoy ah\u00ed. No es dif\u00edcil de comprender. No creo que requiera mucho esfuerzo. No estoy ah\u00ed. Y aunque me traslade en un ejercicio mental no deja de ser mental y por tanto mentira. No falsedad, es cierto (y no lo es), pero s\u00ed recreaci\u00f3n. Recreaci\u00f3n, claro, pongo mi cabeza all\u00ed y me imagino que tengo diez o doce a\u00f1os y estoy haciendo ranas en el r\u00edo. Y que la ni\u00f1a que me gusta y que despierta cosas que no entiendo pero me aceleran el coraz\u00f3n me sonr\u00ede y me dice: \u00abhala, \u00a1seis ranas!\u00bb, mientras yo tengo ganas de tirarle del pelo y hacerle un poco de da\u00f1o de alg\u00fan modo y acercarme y notar el \u00fanico contacto f\u00edsico que, ayer por hoy, soy capaz de percibir. Despu\u00e9s vendr\u00e1n otros m\u00e1s pac\u00edficos, pero no hoy. Pac\u00edficos, creo.<\/p>\n<p>Estamos en el r\u00edo pasando la tarde. Nos hemos tra\u00eddo los bocadillos de la merienda y andan metidos por el medio Lucas y Santi, junto a Ana, siempre Ana. Ana de mis sue\u00f1os an\u00e1rquicos y m\u00e1s vac\u00edos de raz\u00f3n y plenos de sentimiento. Ana recreaci\u00f3n y cuento, la \u00fanica Ana que hoy tengo. La Ana que me invento, porque poco queda ya en mi recuerdo de la ella real que debi\u00f3 existir hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, en ese sitio concreto de Guadalajara en el que est\u00e1bamos en ese momento dado. Esa Ana que estaba all\u00ed conmigo y que ha seguido derivando en su vida de tal modo que quiz\u00e1 ni recuerde al chico de las seis ranas, de la tarde en el r\u00edo cerca del pueblo. Esa Ana precisamente que s\u00f3lo puedo ubicar en un eje de ordenadas y abscisas imposible: 1. espacio lugar concreto de Guadalajara, 2. tiempo hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Es imposible regresar all\u00ed. Lo ha sido siempre desde entonces. Como una especie de trampa temporal los personajes est\u00e1n ah\u00ed anclados y siguen representando su Tarde En El R\u00edo Haciendo Ranas.<\/p>\n<p>Es as\u00ed de jodido.<\/p>\n<p>Ese extra\u00f1o paralelismo con las fotograf\u00edas, en las que puedes ver el tiempo que se fue pero no puedes modificar nada. Me gust\u00e1 mucho hacer fotograf\u00edas, pero no s\u00e9 por qu\u00e9, no entiendo el motivo. Jam\u00e1s vuelvo a verlas. Las descargo en el disco duro y las dejo ah\u00ed, reposando tranquilas. Me dan miedo. Me producen grima. S\u00e9 que con dos clicks puedo volver a ver lo que fue y ya no es y s\u00e9 que no ser\u00e9 capaz de participar absolutamente en nada. Es un modo de ver la vida a trav\u00e9s de un cristal absolutamente as\u00e9ptico, definitivamente separador. La realidad est\u00e1 y no est\u00e1 al mismo tiempo. Lo que sucedi\u00f3 vuelve a suceder de alg\u00fan modo pero yo ya no estoy en ello, m\u00e1s que como mero espectador. Sin embargo, cuando sucedi\u00f3 yo era una fuerza en lo que estaba sucediendo, \u00a1yo pod\u00eda cambiar las cosas! Ahora no. Entonces, no ahora. Nunca luego. Ese era el momento. A veces, por trabajo, tengo que hacer algo con algunas fotos y me veo obligado a editarlas con Photoshop. Es verdaderamente estresante. Un horror. Un puto infierno. Un infierno miserable. Mucho mejor si no salgo en ellas. Mucho mejor si las tom\u00e9 borracho y no me acuerdo del momento. Mucho mejor. M\u00e1s tranquilo. Respiro. Todo va bien. No pasa nada. Tranquilo.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda en concreto, en el que la sociedad ya cristalizada en lo de siempre estaba mirando seguro, yo andaba como loco con mi bici nueva, una bici de paseo mucho m\u00e1s grande que la anterior. Hice decenas de kil\u00f3metros antes de volver a la plaza y de que Ana me dijera que la acompa\u00f1ara al r\u00edo. Y entonces, s\u00f3lo entonces, en una conjunci\u00f3n macabra, Lucas apareci\u00f3 con su nueva bicicleta de cross y dijo que tambi\u00e9n ven\u00eda y su lugarteniente asinti\u00f3 con la cabeza y se apunt\u00f3 tambi\u00e9n. Qu\u00e9 iron\u00eda. Todo el d\u00eda sinti\u00e9ndome orgulloso de mi bicicleta nueva con un plato m\u00e1s grande que me hac\u00eda correr y correr hasta casi volar y el asunto de la satisfacci\u00f3n desaparece en un tic. En un tac. En el tiempo entre un tic y un tac. En un segundo solo. Iron\u00eda&#8230; o el costumbrismo de la cruda realidad.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil resolver eso: iron\u00eda cuando lo cuentas, cruda realidad cuando lo vives. La iron\u00eda es un particular modo de conformismo en el que puedes evitar el volverte enfermizamente loco. No es nada m\u00e1s. No hay que darle m\u00e1s valor. La iron\u00eda es una puta mierda. La iron\u00eda es la pastilla de Prozac del realista. S\u00ed, r\u00edete. Pero es cierto. Es jodidamente cierto. Dosificaci\u00f3n: justo despu\u00e9s del trauma. Ironizando encubres e ironizando ocultas que est\u00e1s bien jodido. Te mantiene medio cuerdo y hace re\u00edr a los dem\u00e1s. No se puede pedir m\u00e1s. No hay nada que te d\u00e9 m\u00e1s por menos. La locura es mucho m\u00e1s cara. Cr\u00e9eme. Lo es. Lo s\u00e9. Tienes que creerme si puedes. Jodidamente m\u00e1s cara, a corto, medio y largo plazo. Nadie vuelve realmente nunca de la vesan\u00eda. La vesan\u00eda no es un estado temporal, es un rasgo. Si realmente quieres conocer a alguien, aunque sea s\u00f3lo por curiosidad, detr\u00e1s de cada iron\u00eda busca un da\u00f1o. No hace falta escarbar mucho. Busca. Empieza a fraguarte un tipo de sitio en lo que te rodea mirando detr\u00e1s de las m\u00e1scaras de exposici\u00f3n. Da m\u00e1s trabajo, y realmente no es m\u00e1s satisfactorio. Es simplemente un camino a escoger entre otros muchos. Cuidado. Mucho cuidado. Si eliges esta opci\u00f3n jam\u00e1s podr\u00e1s escoger otra, y no te dar\u00e1 ninguna ventaja m\u00e1gica. De las normales tampoco. T\u00f3mate tu tiempo para decidir.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las ranas t\u00fa y yo nos quedamos charlando mientras el capit\u00e1n y su lugarteniente hac\u00edan el ganso con cada bicho vivo que se encontraron. Yo intentaba que t\u00fa no te dieras cuenta de nada, as\u00ed que procuraba moverme de tal modo que t\u00fa mirases justo al otro lado siempre. Eso fue una carnicer\u00eda, querida Ana, una verdadera matanza. No s\u00e9 si lo hubieras soportado. Desde luego, mi Ana de la imaginer\u00eda del recuerdo no lo hubiera hecho. Con mecheros y pisotones destrozaron vidas que no les pertenec\u00edan hasta hartarse. Pero no se hartaron, simplemente los seres vivos se acabaron o huyeron a otra parte m\u00e1s segura y tranquila.<\/p>\n<p>Y entonces focalizaron. Les vi venir, pero no pod\u00eda hacer nada. Estaba intentando que t\u00fa no fueras consciente de nada.<\/p>\n<p>Lucas me bajo los pantalones.<\/p>\n<p>Y grit\u00f3: \u00a1mira, tiene pelos!<\/p>\n<p>Y t\u00fa, Ana, estabas all\u00ed delante y no sab\u00edas que hacer. Roja como un tomate evitabas mirarme mientras yo, con la polla fuera, mostraba mis cuatro pelos al puto mundo estratificado que estaba mirando como si con \u00e9l no fuera la cosa.<\/p>\n<p>Porque nunca va con \u00e9l la cosa.<\/p>\n<p>Mis cuatro pelos y tu primera bajada de cabeza, un reflejo normal de las cosas que suceden. Y despu\u00e9s el rubor, y despu\u00e9s el silencio, y despu\u00e9s yo corriendo alej\u00e1ndome de all\u00ed sin mi bici nueva, llorando y tropez\u00e1ndome porque ni siquiera fui capaz de subirme los calzoncillos mientras corr\u00eda. Mientras hu\u00eda, estaba huyendo de all\u00ed. Estaba negando el mundo que exist\u00eda para estar lejos, muy lejos, donde esas cosas no pasan o, al menos, no han pasado todav\u00eda.<\/p>\n<p>Y llegu\u00e9 despu\u00e9s de colocar toda mi ropa en su sitio, llorando y sin mi bici, a casa. Y mi padre terminaba de cargar las maletas en el coche y s\u00f3lo quedaba el hueco para mi BH nueva de paseo en la baca. Y mi padre me pregunta por qu\u00e9 lloro y d\u00f3nde est\u00e1 la bici, como una ametralladora inquisidora nerviosa por irse de all\u00ed. Y yo uno dos y dos y digo que lloro porque me han robado la bici unos gilipollas de otro pueblo.<\/p>\n<p>Y mi padre, que se hab\u00eda pasado el agosto entero mirando un televisor s\u00f3lo dos canales, VHF y UHF, con el rabillo del ojo puesto en mi madre dijo: \u00abv\u00e1monos, vaya una mierda de verano, joder\u00bb.<\/p>\n<p>Y yo fui feliz alej\u00e1ndome de all\u00ed, mientras el recuerdo iba tomando el cariz tenebroso de una fotograf\u00eda sin darme cuenta. Mientras Ana se iba convirtiendo en una p\u00e1gina de un libro que no iba a ser capaz de pasar en toda mi vida, mientras el falso robo de la bici se iba consolidando como un eficaz argumento para no volver all\u00ed jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Mientras Ana se iba desdibujando de una vez y para siempre tras el cruce de v\u00edas, Jadraque, Guadalajara, mi realidad, mis d\u00edas.<\/p>\n<p>Mi vida.<\/p>\n<p>Busca la iron\u00eda y canta bingo, porque desde luego tienes m\u00e1s que l\u00ednea. \t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sociedad entera estaba enfrascada en ese jodido soliloquio que no ha dejado de sonar en los o\u00eddos de los que escuchan desde el principio del pensamiento. 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