{"id":177,"date":"2004-01-05T10:36:55","date_gmt":"2004-01-05T08:36:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=177"},"modified":"2004-01-05T10:36:55","modified_gmt":"2004-01-05T08:36:55","slug":"no-se-culpe-a-nadie-julio-cortzar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=177","title":{"rendered":"No se culpe a nadie. Julio Cort\u00e1zar."},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tEl fr\u00edo complica siempre las cosas, en verano se est\u00e1 tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pul\u00f3ver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el oto\u00f1o es un ponerse y sacarse pul\u00f3veres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pul\u00f3ver en el armario y empieza a pon\u00e9rselo delante del espejo. No es f\u00e1cil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pul\u00f3ver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del pu\u00f1o de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una u\u00f1a negra terminada en punta. De un tir\u00f3n se arranca la manga del pul\u00f3ver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que est\u00e1 fuera del pul\u00f3ver se ve que es su mano de siempre y \u00e9l la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor ser\u00e1 meter el otro brazo en la otra manga a ver si as\u00ed resulta m\u00e1s sencillo. Parecer\u00eda que no lo es porque apenas la lana del pul\u00f3ver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todav\u00eda m\u00e1s la operaci\u00f3n, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguir\u00e1 hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pul\u00f3ver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderez\u00e1ndola y tirando simult\u00e1neamente con los dos brazos y el cuello. En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya deber\u00eda estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por m\u00e1s que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de c\u00f3lera ir\u00f3nica con que reanud\u00f3 la tarea, y que ha hecho la tonteria de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pul\u00f3ver. Si fuese as\u00ed su mano tendria que salir f\u00e1cilmente pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecer\u00eda que la cabeza est\u00e1 a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca m\u00e1s de lo que hubiera podido imaginarse, oblig\u00e1ndolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente deste\u00f1ir\u00e1 y le manchar\u00e1 la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al fr\u00edo de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quiz\u00e1 era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pul\u00f3ver por eso lo que \u00e9l cre\u00eda el cuello le est\u00e1 apretando de esa manera la cara sofoc\u00e1ndolo cada vez m\u00e1s, y en cambio la mano ha podido salir f\u00e1cilmente. De todos modos y para estar seguro lo \u00fanico que puede hacer es seguir abri\u00e9ndose paso respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga est\u00e1 mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pul\u00f3ver, y adem\u00e1s hay el gusto del pul\u00f3ver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez m\u00e1s con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pesta\u00f1as tropiezan dolorosamente con la lana, est\u00e1 seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pul\u00f3ver sin contar que debe ser tarde y su mujer estar\u00e1 impacient\u00e1ndose en la puerta de la tienda. Se dice que lo m\u00e1s sensato es concentrar la atenci\u00f3n en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pul\u00f3ver est\u00e1 en contacto con el aire fr\u00edo de la habitaci\u00f3n es como un anuncio de que ya falta poco y adem\u00e1s puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pul\u00f3ver con ese movimiento cl\u00e1sico que ayuda a ponerse cualquier pul\u00f3ver tirando en\u00e9rgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecer\u00eda que el pul\u00f3ver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo \u00fanico que encuentra la mano es la camisa cada vez m\u00e1s arrugada y hasta salida en parte del pantal\u00f3n, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pul\u00f3ver porque sobre el pecho no se siente m\u00e1s que la camisa, el pul\u00f3ver debe haber pasado apenas por los hombros y estar\u00e1 ahi arrollado y tenso como si \u00e9l tuviera los hombros demasiado anchos para ese pul\u00f3ver lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que \u00e9l tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya est\u00e1 afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pul\u00f3ver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Ir\u00f3nicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podr\u00eda descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pul\u00f3ver, pero ha perdido la orientaci\u00f3n despu\u00e9s de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia euf\u00f3rica que inicia siempre la colocaci\u00f3n de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreogr\u00e1ficas. En el fondo la verdadera soluci\u00f3n ser\u00eda sacarse el pul\u00f3ver puesto que no ha podido pon\u00e9rselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridiculo renunciar a esa altura de las cosas, y en alg\u00fan momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que \u00e9l comprenda a tiempo que el pul\u00f3ver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad h\u00fameda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pesta\u00f1as. Entonces m\u00e1s despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izqulerda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la est\u00e9 mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pul\u00f3ver, prefiere intentar un \u00faltimo esfuerzo para sacar la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, ech\u00e1ndose hacia adelante y hacia atr\u00e1s, girando en medio de la habitaci\u00f3n, si es que est\u00e1 en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pul\u00f3ver, sunque su mano izquierda le duela cads vez m\u00e1s como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a trav\u00e9s de la manga el borde del pul\u00f3ver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y<br \/>\n har\u00eda falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar in\u00fatilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo est\u00e1 haciendo, ara\u00f1\u00e1ndolo y pellizc\u00e1ndolo a trav\u00e9s de la ropa sin que pueda imped\u00edrselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quiz\u00e1 ha ca\u00eddo de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez m\u00e1s del pul\u00f3ver y de golpe es el fr\u00edo en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fria, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo fr\u00edo y diferente, el tiempo de fuera del pul\u00f3ver, est\u00e1 de rodillas y es hermoso estar as\u00ed hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco u\u00f1as negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los p\u00e1rpados y echarse atr\u00e1s cubri\u00e9ndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pul\u00f3ver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pul\u00f3ver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompa\u00f1e y lo acaricie y doce pisos.<\/p>\n<p>de \u00abFinal de juego\u00bb, Julio Cort\u00e1zar 1956. \u00a9 1996 Alfaguara<\/p>\n<p>(Saludillo con esto a Oscar y Diana, hasta Neila debe llegar).\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fr\u00edo complica siempre las cosas, en verano se est\u00e1 tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pul\u00f3ver azul, 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