{"id":146,"date":"2003-12-31T13:01:17","date_gmt":"2003-12-31T11:01:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=146"},"modified":"2003-12-31T13:01:17","modified_gmt":"2003-12-31T11:01:17","slug":"el-lugar-donde-las-cosas-no-suceden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=146","title":{"rendered":"el lugar donde las cosas no suceden"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tLlevo all\u00ed un buen rato, calculando el tempo del caf\u00e9 porque no puedo tomarme otro, tendr\u00eda que dejar empe\u00f1ado el bazo. Llevo no s\u00e9 cuanto tiempo mirando, observando todo lo que se mueve a mi alrededor. Caras de gente que han estrenado los veinte en otra parte y fuman, beben, r\u00eden, toman caf\u00e9s. Por supuesto que puedo meterme dentro de todo esto, pero lo importante es si quiero convertirme tan pronto en un payaso. Lo importante no es meterse, sino vivir en eso, sin perderse. Pero para eso hay que tener bien claro lo que tienes en la cabeza, lo que eres. De otro modo podr\u00edas disolverte hasta reducirte a cenizas, para convertirte en una caricatura del mundo primaveral en el que intentas colarte, de soslayo, para volver a ser lo que ya fuiste. Si te lo perdiste lo siento, no hay otra. Yo no me lo perd\u00ed. Empiezas a manejar frases de otros, manidas, que no suenan bien en tus labios porque ellos no pueden ocultar que nacieron en otras cabezas, en otras eras.<\/p>\n<p>En la cafeter\u00eda de la facultad. Me voy, a buscar a un profesor. Hoy es mi primer d\u00eda aqu\u00ed, cambi\u00e9 el turno en el trabajo para poder venir a esto, a enfrentar mi cabeza a todo lo que me encuentre aqu\u00ed, amigablemente, sin animadversi\u00f3n. Entro en el despacho, siento una tonta verg\u00fcenza, pero como es tonta no dura mucho en mi cabeza. Hablo con \u00e9l, quedo en ir a clase sabiendo que ya veremos. Va bien, me entrega el programa, vuelvo a la cafeter\u00eda de la facultad de Filosof\u00eda y Letras con papeles bajo el brazo y una necesidad extrema de caf\u00e9. Encuentro un milagroso euro en el bolsillo interior del abrigo, nada milagroso porque sab\u00eda bien lo que hac\u00eda cuando lo puse all\u00ed. Pido un caf\u00e9, saco el Golden Virginia, me l\u00edo un cigarro tranquilamente y guardo el paquete.<\/p>\n<p>Se acerca una ni\u00f1a, debe tener veinte a\u00f1os, lleva medias azules, rojas, rosas, amarillas en tornasolados c\u00edrculos de la falda a las pisamierdas. Me pide un cigarro. Le digo que fumo tabaco de liar. Tiene una bonita sonrisa. Me dice que mi cara le suena. Me pregunta si le l\u00edo uno. Por supuesto, no estamos para desprecios a estas alturas, apaleado como un perro, abandonado en la calle con tan s\u00f3lo un enorme vac\u00edo bajo mis pies, desterrado de nuevo a mi propia cabeza, la \u00fanica que contiene en s\u00ed la fuerza para mover mis alas, las que guard\u00e9 en un hueco en la espalda todo este tiempo. La escena tiene algo de pat\u00e9tico, de est\u00fapido, porque intento caerle bien mientras hablamos de estupideces, de lo que hacemos y de qu\u00e9 tal nos va. Cambio el tercio y respondo sinceramente a todo, algo desencantado, algo enfermo de tanta cerveza, de tanta salida est\u00fapida de bar en bar sin ninguna intenci\u00f3n de revolver nada, algo fracasado, algo l\u00facido cuando sale el sol por donde debe. Mantenemos la conversaci\u00f3n un rato, mientras afirmo todo el tiempo que es boba en mi cabeza. No pienso transcribir nada de la conversaci\u00f3n, porque no tiene sentido. Me despido, le digo que tengo que ir a ver a un profesor. Ella me dice que ya nos veremos. Yo le digo que por supuesto.<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<p>El viernes, tres d\u00edas despu\u00e9s, me la encuentro en la parada autob\u00fas de vuelta. Vuelve a sacar su est\u00fapida conversaci\u00f3n y me cuenta que me conoci\u00f3 hace a\u00f1os, un d\u00eda que fue con su hermana a la Aut\u00f3noma y se sentaron en el c\u00edrculo en el que yo estaba tocando la guitarra. Por supuesto que conozco a su hermana, la piba de los tatuajes, un regalo que el acontecer de las cosas me dio y yo no quise aceptar, por motivos de fidelidad y asuntos que ahora me empiezan a parecer est\u00fapidos. Le pregunto por su hermana, me cuenta cosas que m\u00e1s o menos me esperaba y me tranquiliza, no me importar\u00eda saber que le va mal, pero mucho mejor saber no puede quejarse demasiado. Me bajo en la parada y ella contin\u00faa, hasta Canillejas, como su hermana.<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<p>El martes me la vuelvo a encontrar, como en una pesadilla circular vuelve de vez en cuando a suceder lo mismo. Lleva de nuevo las mismas medias, que me dislocan la mirada y la llenan de brillos. Habla, habla, habla infinitamente, aunque no tiene nada que decir. Tengo que callarla de alg\u00fan modo y la beso. Todo sucede al rev\u00e9s a partir de entonces, porque en vez de cabrearse y no volver a hablarme en la vida, noto c\u00f3mo mantiene el beso, c\u00f3mo me acaricia los labios con los suyos. Yo me quedo quieto, indeciso. No la rodeo con el brazo hasta que no noto que ella hace lo mismo, y s\u00f3lo por eso. No tengo ni idea de qu\u00e9 est\u00e1 sucediendo, pero acabo de liarme con una t\u00eda, sin hacer nada especial. Lo que hiciera ya no me sirve, porque fue hace a\u00f1os, tocando una guitarra en el campus de la Aut\u00f3noma. No puedo tomar notas, no puedo sacar apuntes de esto. Ni falta que hace. La aprieto, la acerco hacia m\u00ed y beso, saco la lengua, la introduzco en su boca, le rozo los dientes, su aliento es tierno, fresco, desacostumbrado, pulso su lengua y las dos se enroscan, meto la mano debajo de su camiseta y noto un vientre plano, hendido por el ombligo en el centro. Lleva un pendiente, ecos de otras guerras menores ahora. Por el rabillo del ojo, despu\u00e9s de un buen rato manose\u00e1ndonos, veo mi parada. Con mucha fuerza de \u00e1nimo me separo, la miro a los ojos. Ella me aguanta un segundo, despu\u00e9s mira hacia la izquierda, indecisa. Le digo que me bajo. Ella asiente. Me dice que nos veremos. Yo le digo que por supuesto.<\/p>\n<p>Y lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s fue que ella se baj\u00f3 detr\u00e1s y salt\u00f3 sobre m\u00ed, consiguiendo que la llevara a caballito, como si fu\u00e9ramos dos tontos enamorados. Quiz\u00e1 en su imaginaci\u00f3n lo \u00e9ramos, no puedo saberlo. Le pregunte que si quer\u00eda tomar un caf\u00e9, entre risas. Ella me dijo que s\u00ed, pero en mi casa. Hasta el portal la llev\u00e9 a caballito, resollando como un potro por la cuesta. Entr\u00f3 y asinti\u00f3, complacida. Si pillas a una t\u00eda de 28 a\u00f1os te dir\u00e1 que mi casa es un desorden, que doy una idea muy t\u00e9trica de lo que es un ser humano. Pero eso no lo dir\u00e1 ella, la boba, ella dir\u00e1 que soy un bohemio, con los ordenadores repartidos por el suelo, el desorden, la papelera llena de litros de cerveza, el escritorio repleto de folios con poemas garabateados, ropa desperdigada por todas partes, restos de pizzas y de latas de comida. Todo eso lo vi en sus ojos mientras me quitaba el abrigo y lo colgaba en la estanter\u00eda desarmada que ahora hace de perchero.<\/p>\n<p>_________________________<\/p>\n<p>Cojo la cafetera del sal\u00f3n y me voy a la cocina, para hacer caf\u00e9. Pero no puedo, ella aparece por detr\u00e1s, sobrecargada de dedos est\u00fapidos y magreos idiotas en los parques, enferma de un par de polvos en cama un fin de semana que se fueron sus padres o los del otro, relamida de sus propias masturbaciones frente al espejo. Yo quiero llevarla al dormitorio, ella me lleva al ba\u00f1o, se sienta sobre la lavadora. Levanto la falda corta, con el brazo izquierdo oprimiendo su cintura la sostengo en el aire y con el derecho bajo las medias, se las quito deprisa, colg\u00e1ndoselas al cuello. No tiene sentido, ning\u00fan sentido, pero no est\u00e1 mal ese aliento, no est\u00e1 mal esta pulsi\u00f3n de vida. M\u00e1s magreo, sus senos son peque\u00f1os y suaves, quiero estar dentro de ella, invadirla, meterme en otro cuerpo ya que ya no puedo meterme en otra cabeza. Abro el grifo de la ducha, la pongo depi\u00e9, la desnudo y nos metemos all\u00ed dentro. La enjabono de pies a cabeza, despacio, oprimiendo donde se debe, relajando donde se puede. Introduzco los dedos en su co\u00f1o mojado, penetro lento su boca, le doy media vuelta y se apoya con las manos en la pared, justo debajo del chorro de agua. Entro de nuevo al \u00fatero vital en el que todo se engendr\u00f3, toda esta ruina personal, todo este desconocimiento de los resortes que mueven las cosas y ya estoy en otra parte, en Burgos o en Soria o en Cuenca, miro su espalda delgada, repleta de costillas, sus caderas en una leve cadencia adelante-atr\u00e1s, su culo partido y terso, con espuma de jab\u00f3n escurriendo en la piel y el r\u00edo de agua que rompe en dos al llegar a la cintura, izquierda y derecha, noto un arrebato, una fuerza que me parte la columna vertebral&#8230; y paro. Salgo del nexo, desconecto y me siento solo. La tomo de la mano y la ayudo a salir, la seco con la toalla. No quiero mirar su cara, porque no quiero ver lo que no quiero ver, as\u00ed que miro s\u00f3lo a sus ojos, sin reparar en ning\u00fan gesto. No quiero saber si entiende por qu\u00e9 hemos parado, cuando todo est\u00e1 a\u00fan sin decir. La llevo a la cama y all\u00ed terminamos, chupamos, besamos, abrazamos, retorcemos, gemimos, todo en un tiempo sin tiempo, en una eternidad desenchufada del tiempo. Y todo termina en un brutal segundo en el que nos perdemos del todo y gritamos. Yo no s\u00e9 por qu\u00e9 grita ella, aunque lo intuyo. Yo grito porque ahora, al finalizar todo, vuelvo a notarme enchufado a la sucesi\u00f3n de segundos, y el reencuentro es demasiado brusco, duele demasiado, demasiada violencia en un cuerpo tan machacado.<\/p>\n<p>________________<\/p>\n<p>Permanecemos all\u00ed tumbados un tiempo, un rato. No tengo mucho. Le digo que me tengo que ir a currar. La ayudo a recoger su ropa, en el ba\u00f1o. Nos miramos, sonre\u00edmos. Nos re\u00edmos mucho hablando de nada, su conversaci\u00f3n sigue siendo igual de tonta, y lo siento. Me visto. Abro la puerta. Le digo que otro d\u00eda la invito al caf\u00e9. Ella me dice que por supuesto. La acompa\u00f1o a la parada del autob\u00fas. Espero a que llegue. Me despido levantando un poco la cabeza. Vuelvo a casa, era necesario mentirla. Era m\u00e1s que necesario. \u00bfQu\u00e9 hubi\u00e9ramos hecho?, \u00bfsentarnos a conversar? No es posible, y no s\u00f3lo por ella, sino porque no tengo la cabeza para estas cosas. Adem\u00e1s, ten\u00eda que escribir esto. Desmembrarme as\u00ed, mientras las cosas caen. No es visible, pero est\u00e1 lloviendo, un mundo entero se destroza y los cascotes caen todo el tiempo, por todas partes.<\/p>\n<p>Al menos mientras permanezco conectado.\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevo all\u00ed un buen rato, calculando el tempo del caf\u00e9 porque no puedo tomarme otro, tendr\u00eda que dejar empe\u00f1ado el bazo. Llevo no s\u00e9 cuanto tiempo mirando, observando todo lo que se mueve a mi alrededor. 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