{"id":129,"date":"2003-12-08T11:45:50","date_gmt":"2003-12-08T09:45:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=129"},"modified":"2003-12-08T11:45:50","modified_gmt":"2003-12-08T09:45:50","slug":"un-hombre-privado-de-sueo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=129","title":{"rendered":"un hombre privado de sue\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/1peq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/2peq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/3peq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/4peq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/5peq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/6peq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/7peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/8peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/9peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/10peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/11peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/12peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/13peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/14peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/15peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/16peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/17peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/18peq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/albergueespanolpeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/arbapeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/bgpeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/davidpeq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/dianapeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/edupeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/fonsopeq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/mmpeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/piespeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/salonpeq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/sobretodolaurapeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/ufpeq.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/yo1peq_01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" src=\"wp-content\/imagenes\/yopeq_02.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><i>\u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de la gente que mor\u00eda en Camboya?<br \/>\nUna gran fotograf\u00eda de la actriz norteamericana con un ni\u00f1o amarillo en brazos.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de Tom\u00e1s?<br \/>\nUna inscripci\u00f3n: Quiso el reino de Dios en la tierra.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de Beethoven?<br \/>\nUn hombre hura\u00f1o con una melena inveros\u00edmil que afirma con voz profunda: Es muss sein!<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de Franz?<br \/>\nUna inscripci\u00f3n: Tras tanto andar errante, el regreso.<br \/>\nEtc\u00e9tera, etc\u00e9tera. Antes de que se nos olvide, seremos convertidos en kitsch. El kitsch es una estaci\u00f3n de paso entre el ser y el olvido.<\/i><\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p><i>Si Karenin hubiera sido un hombre y no un perro, seguro que hace tiempo ya que le hubiera dicho a Teresa: \u00abHaz el favor, estoy aburrido de llevar todos los d\u00edas el panecillo en la boca. \u00bfNo puedes inventar algo nuevo?\u00bb En esta frase est\u00e1 encerrada toda la condena que pesa sobre el hombre. El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.<\/i><\/p>\n<p>______________<br \/>\n<i><br \/>\nEinmal ist keinmal<\/i>. Lo que solo sucede una vez es como si no hubiera ocurrido. De ah\u00ed la insoportable levedad del ser. No es un cuadro, es un boceto sin cuadro. No tiene relevancia ninguna porque las cosas pasar\u00e1n y despu\u00e9s se desvanecer\u00e1n para siempre. Porque s\u00f3lo suceden una vez.<\/p>\n<p><b>Retrato de un hombre privado de sue\u00f1o.<\/b><\/p>\n<p>\u00abSi el periodo de tiempo es largo el \u00edndice de supervivencia se reduce a cero\u00bb. Ya, pero el periodo es corto. Te acostumbras, te conoces. Est\u00e1s en tu guarida escribiendo relatos y cap\u00edtulos de novela, sin orden aparente, seg\u00fan tu estado de \u00e1nimo. Te queda un cigarro, as\u00ed que te obligas a salir, y lo haces, pero m\u00e1s bien como un depredador peque\u00f1o que es las m\u00e1s de las veces v\u00edctima y casi nunca verdugo. Te preguntas c\u00f3mo no es visible como tubos de ne\u00f3n en tu frente, pero nadie parece darse cuenta. Est\u00e1s acostumbrado ya, as\u00ed que lanzas una preciosa sonrisa al camarero y expeles un sonoro y jovial \u00abbuenos d\u00edas\u00bb. Miras el televisor camino de la m\u00e1quina de tabaco y asientes al eterno partido de f\u00fatbol que siempre se est\u00e1 retransmitiendo en ese momento. Est\u00e1s conviviendo, dejando se\u00f1ales de normalidad que has aprendido a hacer con soltura. Temes que se vean los tubos de ne\u00f3n, as\u00ed que los cubres con gestos cotidianos que no sientes en absoluto, pese a comprender su tremenda importancia. O por eso mismo.<\/p>\n<p>Regresas, escondi\u00e9ndote en las esquinas, rehuyendo las caras que pueden hacer preguntas, esquivo. Juegas a ser agente secreto de inc\u00f3gnito en un mercado de frutas. Coges una pera, la sopesas, la vuelves a dejar en su sitio y los contactos han pasado a dos metros de ti, sin darse cuenta. Entras en la guarida, repleta de otras se\u00f1ales que te ubican en el fin de semana que est\u00e1 terminando, y recuerdas: una puerta abierta a ayer mismo. Todo se configura en un juego de puntos, unes las l\u00edneas siguiendo el orden y tienes una figura: esta es tu vida. El caf\u00e9 arde, la vida tambi\u00e9n, m\u00e1s o menos por lo mismo. Un poco de m\u00fasica, pero no por ella misma, sino por su habilidad de escandir el tiempo. Tomas el caf\u00e9, cuanto m\u00e1s caliente mejor. Fumas un lento cigarro que hace llorar al ojo izquierdo, mientras el derecho r\u00ede. El cenicero repleto ya no acepta m\u00e1s instancias, todos los dem\u00e1s se quedar\u00e1n fuera, de momento.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 has rele\u00eddo algunas de tus cosas, de las antiguas, entre uno y tres a\u00f1os. Y te ha parecido extra\u00f1a la simetr\u00eda de las palabras con la realidad presente misma. Su adecuaci\u00f3n. La met\u00e1fora es ahora la de un hilo conductor. Sabes que las palabras tienen esa fuerza, y m\u00e1s. Sabes que est\u00e1s construyendo un personaje, un kitsch en el que Lo Que No-es se esconde. S\u00f3lo es visible la parte que el kitsch considera, todo lo dem\u00e1s bajo la alfombra (\u00bfqu\u00e9 est\u00e1s dejando ver, Miguel?). Pero a eso ya jugaste antes, \u00bfno? En las palabras, lo recuerdas tambi\u00e9n. Escribiste este presente de tal modo, con tanta fuerza, que se hizo realidad sin que fueras capaz de darte cuenta. T\u00fa s\u00f3lo estabas jugando tu personaje. Pero los dem\u00e1s no. Los dem\u00e1s estaban viviendo su propio kitsch al mismo tiempo que el tuyo. Cien mil kil\u00f3metros de distancia ser\u00eda decir poco. Pero tambi\u00e9n sabes que eso es mentira, Miguel. Lo que empez\u00f3 como un juego se convirti\u00f3 en la realidad misma de tu realidad misma, que s\u00f3lo despertaste tras la gran ostia, abriste los ojos, y viste el resultado tras algunos a\u00f1os de amnesia. El resultado era devastador. Pero tambi\u00e9n sabes que eso es mentira, Miguel. Que buscaste conscientemente un momento en el que todo convergiera para poder meterlo en una novela, estabas buscando la vida que ten\u00eda que caber dentro. Pero tambi\u00e9n sabes que eso es mentira, Miguel. Que simplemente estabas ah\u00ed y pas\u00f3 lo que pas\u00f3, porque las cosas no se toman la molestia de tenerte en cuenta. Pero tambi\u00e9n sabes que eso es mentira, Miguel. Porque conoces a la perfecci\u00f3n lo que es y conlleva la entrop\u00eda, que tambi\u00e9n es mentira. Hablar sobre la pureza ser\u00eda encontrar lo irreductible, que no es nada al fin y al cabo, porque no existe. El m\u00ednimo com\u00fan denominador, aquello que ya no permite simplificar el n\u00famero sin alterar la proporci\u00f3n. Pero s\u00ed sabes, ahora y no antes, que la vida, como tal, est\u00e1 en el m\u00e1ximo, y no en lo m\u00ednimo, en la contingencia ef\u00edmera, y no en la esencia (si es que se puede hablar de algo as\u00ed como una esencia). La contingencia es apresable con palabras, puede cifrarse en signos. La esencia es escurridiza, porque es un cuento que nos contamos alrededor del fuego en las noches de fr\u00edo.<\/p>\n<p>Porque 6\/12 es equivalente a 3\/6, o a 1\/2, \u00a1pero no es lo mismo 6\/12 que 3\/6 o que 1\/2!<\/p>\n<p>(Me acuerdo ahora de la teor\u00eda de la personalidad de los n\u00fameros de Hare) Es f\u00e1cil hablar del 6\/12, pero es m\u00e1s dif\u00edcil, en el juego de las personalidades que interact\u00faan, trabar un lazo sobre la relaci\u00f3n esencial que mantiene con sus equivalentes. La contingencia, repito, es apresable, la esencia es escurridiza. Si reduzco 6\/12 a una proporci\u00f3n, todos los n\u00fameros puestos son s\u00f3lo sin\u00f3nimos, distintos nombres para aludir a 0&#8217;5, que es otro nombre de lo mismo. Pero no puedes reducir a la esencia sin perder la realidad de la diferencia (una pu\u00f1etera tautolog\u00eda simple, por simple definici\u00f3n de los t\u00e9rminos).<\/p>\n<p>La contingencia es el kitsch. La gran realidad de cualquiera configurada como vital y restituida a la marcha de los que interact\u00faan, recibiendo y dando flujos vitales de datos y reconfiguraciones en su contacto con los dem\u00e1s kitsch. Pero habla de equivalentes, si puedes, y rec\u00edtate la relaci\u00f3n esencial de todos tus kitsch, presente y pasados, hazlo porque no puedes. Y sabes que es importante, que lo cambia todo. Pero no puedes. As\u00ed que seguramente sabr\u00e1s que uno de tus personajes, desenfocado y viviendo un autoimpuesto regalo, escribi\u00f3 lo que ten\u00eda forzosamente que suceder despu\u00e9s. Y ahora, \u00bfqu\u00e9 vas a hacer? \u00bfVas a castigarle? No puedes tampoco. S\u00f3lo puedes castigarte ahora, cada personaje contrae deudas que nunca paga. Se lo deja a los siguientes, que no comprenden por d\u00f3nde vienen las ostias. No pueden hacerlo nunca.<\/p>\n<p>(Sabes que te est\u00e1s volviendo loco, un tarado dando vueltas en una habitaci\u00f3n sin puertas ni ventanas, con paredes acolchadas).<\/p>\n<p>Las palabras levantan edificios de met\u00e1foras. Hay que tener cuidado con ellas. Es tu cara, es la cara que ofreces al juego del kitsch, nadie conoce a nadie, al menos no a fondo, lo que se ve son los edificios que levantas con palabras (oh, la met\u00e1fora de la facultad, de los fines de semana, del curro, de las tardes largas tomando cerveza y riendo en tu nombre, siempre en tu nombre, movido por agradarte o desagradarte, aunque t\u00fa no te puedas llegar a saberlo nunca, simplemente no est\u00e1s aqu\u00ed, conmigo), tu mirada, la forma en la que mueves las manos (\u00bfqu\u00e9 est\u00e1s dejando ver, Miguel?), la recreaci\u00f3n del personaje que juegas o vives (el ver el reflejo en el espejo no es sin\u00f3nimo de reconocerte en \u00e9l, y por lo mismo ver el juego no significa forzosamente que lo est\u00e9s jugando, no hay una frontera n\u00edtida).<\/p>\n<p>Eludir una realidad terrible o intentar explicarla, pegarle etiquetas sobre su funcionamiento, es una tonter\u00eda. Te sigues sentando aqu\u00ed para no perder el hilo. Una verdadera bit\u00e1cora (una habitaci\u00f3n sin puertas ni ventanas y con las paredes acolchadas). Y lo sabes.<\/p>\n<p>Un animal. S\u00f3lo existe el presente. S\u00f3lo se vive el presente. El presente es semiinterpretaci\u00f3n, porque no controlas todas las variables. El pasado es interpretaci\u00f3n pura. Puedes cambiar los acontecimientos, hacer que te justifiquen, borrar un di\u00e1logo, poner frases nuevas en bocas que jam\u00e1s las dijeron. Puedes intentar ser escrupuloso en el proceso, tener cuidado con lo que haces, pero sigues levantando edificios que realizan una ciudad comprensible, o habitable al menos.<\/p>\n<p>(Pero no paras, no vas a parar nunca, porque sabes que pensar eso y aceptarlo hasta asumirlo te reduce a mero presente, y en el fondo crees que puedes entender el pasado con todas tus fuerzas, un tarado dando vueltas a una casta\u00f1a pilonga contra el velo del paladar. Al final creer\u00e1s haber dado en el blanco, o habr\u00e1s dado en \u00e9l, y te suceder\u00e1 que la tranquilidad estabilizar\u00e1 las cosas mientras no dudes haberlo hecho).<\/p>\n<p>Al fin y al cabo todos jugamos con los kitsch y los edificios, los presentes y los pasados. S\u00f3lo tienes que desprenderte de la conciencia de hacerlo, porque es esa conciencia la que multiplica las realidades posibles. Si olvidas el juego, s\u00f3lo hay una posible, f\u00e9rrea e inamovible. Una personalidad posible (es decir, inquebrantable, sin dudas), que existe (y no que es construida a voluntad), una vida que existe (con sus justificaciones claras, sin dudas). La diferencia entre tener que escoger entre trescientos caramelos y s\u00f3lo poder coger uno y tener un caramelo y s\u00f3lo poder coger uno. Esto retrotrae mi mente a Berkeley, me sit\u00fao en un par de p\u00e1rrafos del comienzo de la introducci\u00f3n a \u00abLos principios del Conocimiento Humano\u00bb (mayo de 1710):<\/p>\n<p>\u00abNo siendo la filosof\u00eda otra cosa que el estudio de la sabidur\u00eda y de la verdad, se podr\u00eda con raz\u00f3n esperar que aquellos que le han dedicado m\u00e1s tiempo y esfuerzo deber\u00edan distrutar de una mayor tranquilidad y serenidad mental, de una mayor claridad y evidencia en el conocimiento, y estar menos perturbados que otros hombres por dudas y dificultades.<\/p>\n<p>Sin embargo, vemos que la masa no culta de la humanidad que sigue la senda del simple sentido com\u00fan y se rige por los dictados de la naturaleza se encuentra en su mayor parte tranquila y despreocupada. Nada que sea familiar les parece inexplicable o dif\u00edcil de comprender. No se quejan de falta de evidencia en sus sentidos, y est\u00e1n totalmente fuera del peligro de convertirse en esc\u00e9pticos. Pero, tan pronto como nos separamos de los sentidos y del instinto para seguir la luz de un principio superior, para razonar, meditar y reflexionar sobre la naturaleza de las cosas, surgen miles de dudas en nuestras mentes en relaci\u00f3n con aquellas cosas que antes nos parec\u00eda comprender totalmente. Por todas partes se descubren ante nuestros ojos prejuicios y errores de los sentidos; y al tratar de corregirlos por medio de la raz\u00f3n desembocamos, sin darnos cuenta, en extra\u00f1as paradojas, dificultades e inconsistencias que se multiplican y nos desbordan, a medida que avanzamos en la especulaci\u00f3n, hasta que, al fin, despu\u00e9s de haber vagado por muchos intrincados laberintos, nos encontramos exactamente donde est\u00e1bamos, o, lo que es peor, situados en un escepticismo desolador.\u00bb<\/p>\n<p>Presi\u00f3n, temperatura, longitud, distancia, bit\u00e1cora (una habitaci\u00f3n sin puertas ni ventanas y con las paredes acolchadas), distintos nombres para aludir a una relaci\u00f3n proporcional. Y en cada nombre hay una puerta o una ventana. Lo que est\u00e1 detr\u00e1s es lo que importa. No creo que sea revelador saber lo que alguien hace, sino saber por qu\u00e9. Detr\u00e1s de mi vida hay un velo que a veces es transparente. Y detr\u00e1s del velo hay una fotograf\u00eda que no quiero ver. Nada duele m\u00e1s que esa fotograf\u00eda. Si no puedo mover la fotograf\u00eda de ah\u00ed, quiz\u00e1 pueda tupir el velo hasta que deje de ser, de cuando en cuando, cristalino.<\/p>\n<p>(Ya, Miguel, ya. Pero sabes que te est\u00e1s volviendo loco, un tarado dando vueltas en una habitaci\u00f3n sin puertas ni ventanas, con paredes acolchadas).\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de la gente que mor\u00eda en Camboya? Una gran fotograf\u00eda de la actriz norteamericana con un ni\u00f1o amarillo en brazos. \u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de Tom\u00e1s? Una inscripci\u00f3n: Quiso el reino de Dios en la tierra. \u00bfQu\u00e9 qued\u00f3 de Beethoven? Un hombre hura\u00f1o con una melena inveros\u00edmil que afirma con voz profunda: Es muss sein! 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