{"id":1252,"date":"2006-09-27T21:58:37","date_gmt":"2006-09-27T19:58:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=1252"},"modified":"2006-09-27T21:58:37","modified_gmt":"2006-09-27T19:58:37","slug":"1252","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=1252","title":{"rendered":"quieto e inquieto"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tAl anticuario le gustan los espejos. Ha aprendido que es el lugar donde puede ver su cara. El anticuario disfruta con los museos, porque es donde la vida se fija, aunque cuando la vida se fija muta y es otra cosa (gracias, principio de indeterminaci\u00f3n, por tu labor indestructible de defensor de lo que es), aunque cuando alguien se pone a hacer un museo discrimina lo que para \u00e9l lo es, y desde luego lo que no lo es. Cuando uno hace un museo, aunque sea de metralla, de un modo o de otro no consigue hablar m\u00e1s que de s\u00ed mismo, aunque la intenci\u00f3n sea muy otra.<\/p>\n<p>El anticuario aprendi\u00f3 hace tiempo a hacer de la derrota una victoria, y de la depresi\u00f3n un motor vital. No s\u00e9 si llamarlo depresi\u00f3n o llamarlo angustia, o llamarlo agujeros, o ponerle un nombre nuevo para divertirme un rato. A lo que quiero aludir con depresi\u00f3n es a ese estado de vac\u00edo en el que nada significa m\u00e1s que otra cosa, que te detiene. La resultante de ese estado es la desesperaci\u00f3n, la angustia, los agujeros. El causante del estado es el, en principio, sin sentido de vivir.<\/p>\n<p>Escrib\u00eda hace m\u00e1s de diez a\u00f1os:<\/p>\n<p>Susana abre las cancelas<br \/>\nde su t\u00edmido, t\u00f3rrido y<br \/>\nelocuente imperio.<\/p>\n<p>(Ella en realidad no quiere esto, pero<br \/>\nel sacrificio de su cuerpo es<br \/>\nel \u00fanico que entiende y el<br \/>\n\u00fanico \u00fanico al que estoy dispuesto).<\/p>\n<p>Todos los cerrojos se liberan, y<br \/>\ntodos aquellos que soy en sus umbrales<br \/>\nahora franqueables saludan con<br \/>\nestent\u00f3rea risa los horizontes<br \/>\ndescubiertos.<\/p>\n<p>Y cada uno de mis inventos<br \/>\ntoma posesi\u00f3n de su reino.<\/p>\n<p>Y cada uno de los juegos sale<br \/>\nde su caja y extiende el<br \/>\ntablero.<\/p>\n<p>Tras largo tiempo, todo est\u00e1 ya<br \/>\nbien dispuesto.<\/p>\n<p>Y corro uno aunando mis cuentos<br \/>\npara salvar aquel otro que ahora es<br \/>\nel punto cero de estas nuestras<br \/>\ndistancias.<\/p>\n<p>Tiro el dado, y cuento.<br \/>\nLa partida ha llegado desde tu<br \/>\ninfinitud transitable hasta todos<br \/>\ntus m\u00e1s renuentes escondites.<\/p>\n<p>Te tomo la mano y lucho por<br \/>\nsoslayar tu espejo, que es aquel<br \/>\nlugar donde tan fiel y<br \/>\nterriblemente me reflejo. Construyo<br \/>\notro que me dice que soy el<br \/>\nse\u00f1or de tu tiempo. El maldito<br \/>\namo de nuestro universo.<\/p>\n<p>As\u00ed puedo ver y veo<br \/>\ncuando Susana abre y<br \/>\ns\u00f3lo sin ver lo que no veo<br \/>\nabrazar abrazar todo su<br \/>\nesfuerzo in\u00fatil e inmenso y<br \/>\namarlo con fuerza y<br \/>\nolvidar olvido el sopor del<br \/>\nolvido y que todo y<br \/>\nla casa los gestos los<br \/>\ncuadros los rostros son s\u00f3lo el<br \/>\ncristalizar de las reglas que<br \/>\ninvento y aplico en un<br \/>\ncuento que cuento y me cuento<br \/>\njugando cretino a vivir<br \/>\nen este como en cualquier.<br \/>\nEn otro. Sitio.<\/p>\n<p>En cualquier otro sitio.<\/p>\n<p>Vivir no tiene sentido, pero tampoco lo tiene no hacerlo. No hay cosa m\u00e1s que otra. No es m\u00e1s relevante insertarse en un nirvana de vac\u00edo gracias a la muerte. No es que vayamos a ir a mejor, simplemente a lo mismo. De acuerdo, all\u00ed no nos vamos a enterar de nada, pero esto es una alegr\u00eda insignificante. Estar aqu\u00ed, en mi cuarto dentro de mi casa, no tiene sentido, tampoco lo tiene estar en cualquier otra parte. Por tanto, escojamos un sitio y construyamos algo, por el mero placer de construir.<\/p>\n<p>Cuando uno acepta la derrota conoce el verdadero sentido l\u00fadico de las cosas. La derrota no se acepta cuando uno piensa que no puede merecer la victoria, sino cuando se da cuenta de que no hay victoria en s\u00ed. Esto es, la victoria no existe. Toda victoria es en el tiempo y cae con el tiempo, por ejemplo (hay mucho m\u00e1s). La victoria es una convenci\u00f3n. La victoria y la derrota son lo mismo. Para no inventarme un t\u00e9rmino nuevo a la resultante de la fusi\u00f3n de ambas la llamo derrota, porque me parece m\u00e1s aproximado a la realidad. Es una opini\u00f3n, nada m\u00e1s. O quiz\u00e1 es que la palabra me gusta m\u00e1s, no s\u00e9.<\/p>\n<p>Me gusta pensar que nos hemos encontrado un estado de cosas, sobre el que tenemos un poder variable de cambio, pero un estado de cosas al fin y al cabo. Cuando uno comprende que esto es lo que hay comprende a su vez esta historia de jugar con los elementos para producir un cambio. Y entonces comienza la diversi\u00f3n, que no es sino otro el sentido de la vida.<\/p>\n<p>Por mucho que me coma la cabeza, voy a terminar en el mismo punto de partida, del cual no me he movido nunca a lo largo de los a\u00f1os. Siempre he estado en el mismo sitio, \u00bfc\u00f3mo voy a hablar de victoria o de derrota?<\/p>\n<p>Y ah\u00ed comienza el juego. Cuando llegan los agujeros me invento algo. Alg\u00fan juego, alguna chorrada. Me invento un juego. Me invento una campa\u00f1a de sensibilizaci\u00f3n, por ejemplo. Hago los logotipos, dise\u00f1o una web con ello. Redacto formularios y documentos, hago toda la papeler\u00eda de la campa\u00f1a. Me divierto un rato. Lo importante no es lo que se hace, sino c\u00f3mo se encuentra uno cuando lo hace. Y yo, mientras invento, estoy feliz. Que me digan lo que quieran, a m\u00ed eso me basta. Una forma de vida de la depresi\u00f3n y la derrota. Lo \u00fanico exasperante de la depresi\u00f3n y la derrota es que paralizan. Lo que hunde es el estar paralizado, como un conejo ante los faros de un coche. Da igual estar aqu\u00ed o en cualquier otra parte. As\u00ed que, ya que estoy aqu\u00ed, voy a hacer algo. Todo ser\u00e1 perfecto si me echo unas risas mientras tanto. Alg\u00fan d\u00eda podr\u00e9 decir \u00abhe hecho todo esto\u00bb. Porque esa es la depresi\u00f3n final de los agujeros cuando uno no se pone en movimiento, que con tanta tonter\u00eda del sentido de las cosas y la vida, han pasado los a\u00f1os y se han ido vac\u00edos. Y eso es desaprovechar la fuerza que contienen, porque cuando uno es feliz no quiere m\u00e1s, no quiere cambios, no quiere dejar de serlo, pero cuando uno siente la angustia no s\u00f3lo quiere m\u00e1s, sino que <strong>necesita<\/strong> m\u00e1s. No hacer nada ser\u00eda ir en contra de los agujeros, del combustible de la angustia. La angustia es lo \u00fanico que nos lleva a buscar, la felicidad busca continuar, mantenerse en el tiempo todo el tiempo posible.<\/p>\n<p>Es mejor jugar. Es mejor no quedarse quieto, tampoco moverse demasiado. Quieto e inquieto, eso es lo mejor. Con el tiempo, pasar el rato se convierte en un modo muy fecundo y jovial de vida. Me pod\u00e9is decir que es fr\u00edvolo, pero esta es una conclusi\u00f3n tremendamente superficial, porque cuando uno hace algo est\u00e1 realmente implicado con lo que hace. No es substancialmente importante que uno cambie de ocupaci\u00f3n seg\u00fan vayan viniendo. Vivo todo a lo bestia, pero nada para siempre. Cuando uno determina un juego de una vez y para siempre, se convierte irremisiblemente en esclavo de las cosas.<\/p>\n<p>En un necio.\t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al anticuario le gustan los espejos. Ha aprendido que es el lugar donde puede ver su cara. 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