{"id":1164,"date":"2006-03-06T00:39:37","date_gmt":"2006-03-05T22:39:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=1164"},"modified":"2006-03-06T00:39:37","modified_gmt":"2006-03-05T22:39:37","slug":"despertar-cotidiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/?p=1164","title":{"rendered":"despertar cotidiano"},"content":{"rendered":"<p>Una de las cosas m\u00e1s desagradables que he sentido alguna vez es un pedo en la ducha. En medio de los olores frutales, el champ\u00fa, el gel y el suavizante un pedo se abre paso como la encarnaci\u00f3n m\u00e1s mort\u00edfera del ser, del recordatorio de la mundanidad de nuestros procesos internos. Un pedo en la ducha es, sin dudarlo un segundo, una caricatura de un pedo, un pedo con luces de ne\u00f3n anunci\u00e1ndolo. Pero, a\u00fan as\u00ed, me tiro uno. Como una especie de post-it en el que anoto que pese a todo estoy embarcado en una aventura que no es tan sucia como parece, pero tampoco tan limpia. En medio del \u00e9xtasis del agua me interrogo sobre el sentido de anular tan conscientemente todo lo que nosotros mismos exudamos. La teor\u00eda m\u00e1s inteligente que he podido trabar hasta el momento es que lo que expulsamos de nuestro interior es lo que no queremos: toxinas. Pero no termina de convencerme, porque lo que sacamos de nosotros en el devenir es tambi\u00e9n el devenir mismo, que exfoliamos como piel muerta sobre nuestra piel viva. La piel muerta es el pasado, seguramente, y es in\u00fatil frotar, porque no se queda precisamente en el recubrimiento exterior, sino en lo m\u00e1s profundo de nuestras mentes. Termino de aclararme el pelo y cierro los grifos. Cojo la toalla y me seco por encima, sin esforzarme. Fuera hace fr\u00edo, y me visto r\u00e1pidamente y caliento un caf\u00e9 en el microondas para intentar entrar en calor. Dif\u00edcil cuando el fr\u00edo est\u00e1 dentro y se irradia hacia fuera. Dif\u00edcil cuando uno est\u00e1 empapado porque no le gusta secarse bien. En cualquier relaci\u00f3n lo complicado es secarse completamente cuando se acaba, cuando se cierran los grifos de lo que fue, para no llevar empapada la ropa despu\u00e9s, durante meses y meses.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nEl amor es, en medio de una vida, la recreaci\u00f3n de la misma vida, una escenificaci\u00f3n teatral en actos comunes por los que hemos de pasar tarde o temprano. Cuando el amor nace siento que revivo, o m\u00e1s exactamente que he vuelto a nacer. Cuando termina&#8230; pues me siento morir. Despu\u00e9s me recupero y no siento ni el bien ni el mal, despu\u00e9s me vuelvo a enamorar y reingreso en el mundo de nuevo. No es en el fondo tan sencillo, porque uno va soltando las vidas a la fuerza pero nunca termina de soltar las maletas, los recuerdos, lo que frotamos en la piel porque son toxinas con la esperanza de eliminar la piel muerta, las cosas que nos configuran como el ser irrepetible que se nos dice que somos. No tengo dudas sobre eso, pero no me gusta ser excesivamente tajante en las conclusiones. Despu\u00e9s de perder el amor, a ser posible inopinadamente, por favor, que no se muera lentamente despu\u00e9s de cientos de intervenciones quir\u00fargicas est\u00e9riles, despu\u00e9s de perder el amor ni el bien ni el mal son significativos. El mundo, que hab\u00eda dejado de ser simples cosas para constituir un tamiz de interpretaciones, vuelve a ser una amalgama sin sentido o una bici sin el eje del pedalier. Algo est\u00fapido, en el mejor de los casos, algo insufrible en el peor. Es en ese preciso punto en el que me encontraba ahora mismo, en el que me digo que escribir una novela es siempre mucho mejor que mirar el televisor con la tenue esperanza de encontrar algo interesante ah\u00ed dentro. En el que estoy sentado en el sof\u00e1, caf\u00e9 caliente en mano, mirando el techo y pregunt\u00e1ndome c\u00f3mo detener esta noria, o c\u00f3mo ralentizar su curso, o c\u00f3mo conseguir cambiar de canal sin soltar el caf\u00e9 de la mano, o c\u00f3mo continuar viviendo cuando vivir es menos que nada. La nada, seguramente, duela menos. Acabo el caf\u00e9 y vuelvo a la cama.<\/p>\n<p>Cuando despierta yo ya llevo un rato mirando. No s\u00e9 el qu\u00e9, sus brazos l\u00e1nguidos y blancos, o la forma en la que encoge las piernas en posici\u00f3n casi fetal sobre las m\u00edas. O la sonrisa por estar a gusto durmiendo, o por mi hombro c\u00f3modo que recoge su mejilla, no tengo ni idea. Cuando despierta aparece la cara de no querer estar donde se est\u00e1. Me la conozco. Tengo idea de esa cara. No esperaba despertar aqu\u00ed. Me mira al mismo tiempo que recuerda la noche de anoche, despejando la bruma del sue\u00f1o, y va empezando a atar cabos. &#8220;Buenos d\u00edas&#8221;, me sonr\u00ede, &#8220;parece que al final anoche se liaron las cosas&#8221;. No te preocupes, no voy a decir nada, soy interesantemente discreto para estas cosas. &#8220;Ya, me parece bien&#8221;. Duerme un rato m\u00e1s. &#8220;No, tengo que irme&#8221;. <\/p>\n<p>Le preparo un caf\u00e9 y unas tostadas mientras se ducha. Me quedo con ganas de fre\u00edrle unos huevos, pero no s\u00e9 si le gustan por la ma\u00f1ana. <\/p>\n<p>&#8220;\u00bfD\u00f3nde tienes las toallas limpias?&#8221;. En el segundo estante, dentro del armario azul. Se ha llevado toda la ropa al ba\u00f1o. Anoche la vi desnuda, pero anoche era anoche. Hoy ya es ma\u00f1ana y las cosas son diferentes. Aparece vestida y con una toalla en la cabeza. &#8220;Mmm, deber\u00edas plantearte comprar toallas nuevas&#8221;. Ya, casi no secan, pero no me preocupo mucho, la verdad. &#8220;La pr\u00f3xima vez que venga te traer\u00e9 unas nuevas. La pr\u00f3xima vez que venga&#8230; a verte&#8221;. Claro. Pero no te preocupes, de verdad, tengo un don especial, en un par de semanas estar\u00e1n igual que las otras. Es algo de la casa, supongo, o algo de la vida que llevo. &#8220;Eres un optimista declarado&#8221;. Por supuesto. Ven al sal\u00f3n, que se enfr\u00eda el desayuno. <\/p>\n<p>Mientras comemos no puedo evitar preguntarle por Susana. &#8220;Est\u00e1 bien, algo rara pero bien. \u00daltimamente no la veo demasiado. \u00daltimamente nadie la ve demasiado&#8221;. Bueno, por lo menos, al final, termin\u00f3 de pasar al otro lado. <\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 anoche a casa me estaba esperando en la puerta. Ton acaba de romper con Luc\u00eda, y ambos est\u00e1n destrozados. Lo que tienen estas cosas es que nunca llueve a gusto de nadie, ni del que deja ni del dejado. Es evidente que parece ser que el que deja comienza la carrera en una situaci\u00f3n de ventaja, pero s\u00f3lo lo parece. En realidad lo que han de romper es lo mismo, a\u00f1os y a\u00f1os de estar idiotizados el uno con el otro, en el mejor de los casos, y uno contra el otro, en el peor. Despu\u00e9s de la ruptura con y contra duelen lo mismo, no se distinguen. En lo \u00fanico que difieren es en la desemejanza externa: el dejado siente rechazo y abandono, y el que deja siente temores y dudas. Es mera apariencia en la corteza del asunto, porque en el fondo est\u00e1n unidos en el mismo dolor por abandonar la parte de uno mismo que uno siempre deja en el otro. <\/p>\n<p>No es f\u00e1cil hacer las cosas de otro modo, una parte de uno mismo se va introduciendo en el otro aunque nos lo neguemos, y nos vamos definiendo en las cosas que nos gustan b\u00e1sicamente porque le gustan al otro, y en los cari\u00f1os que nos da cuando es feliz, cuando est\u00e1 a gusto, cuando nos ha hecho disfrutar de lo lindo en las s\u00e1banas, cuando los domingos por la ma\u00f1ana ve un caf\u00e9 y un par de bollos calentitos sobre la mesa. Todo eso que hacemos porque queremos se va convirtiendo en cosas que hacemos porque dependemos, cada vez m\u00e1s, de la felicidad del otro. Es un asunto bien retorcido, porque bien mirado no deber\u00eda tener sentido alguno. No se puede evitar el premio y el castigo psicol\u00f3gico porque, sencillamente, reaccionamos bien o mal seg\u00fan nos gusta o no lo que vemos o hacemos o nos hacen. Eso el otro lo ve y aprende. El cerebro humano es tremendamente d\u00factil. Aprende que ciertas cosas est\u00e1n bien porque recibe el premio de la felicidad del otro, que indirectamente es la felicidad de uno. Al final ambas, por fuerza, se confunden, y nuestra propia felicidad depende de algo externo a nosotros mismos.<\/p>\n<p>Eso, si no se lleva muy bien, termina haciendo estragos. Todos terminamos bastante confusos. <\/p>\n<p>El caso es que cuando llegu\u00e9 a casa me estaba esperando en la puerta, como buena amiga que es, y me cont\u00f3 la historia que el d\u00eda anterior me cont\u00f3 Ton, pero versi\u00f3n abandono y rechazo en vez de versi\u00f3n temores y dudas (con matices). Llor\u00f3, evidentemente llor\u00f3. Yo no sab\u00eda muy bien qu\u00e9 hacer, porque veo todo venir pero me mantengo neutro como los \u00e1rboles del bulevar, que por mucho que est\u00e9n viendo historias todos los d\u00edas no se comban para comentarme lo mucho que me estoy equivocando. La historia no es ni mejor ni peor que la de cualquiera, pero merece un respeto porque es a ella a qui\u00e9n le est\u00e1 pasando. A mi eso me parece raz\u00f3n necesaria y suficiente. Se fue tomando ron tras ron hipando y sollozando mientras yo la abrazaba pensando que no es justo, que no es justo que por vivir tengamos, a veces, que hacernos tanto da\u00f1o. No entro ni salgo a la hora de comentar qui\u00e9n tiene raz\u00f3n o qui\u00e9n deja de tenerla, porque siempre, en estos casos, la tienen ambos. \u00bfEl qu\u00e9? Pues tanto la raz\u00f3n como el error. La vida a veces se enfr\u00eda, porque se aburre de la poca atenci\u00f3n que le prestamos. Unos y otros, v\u00edctimas y culpables. No digo que todo el mundo pueda amar a todo el mundo, pero s\u00ed que pasado un punto&#8230; todo el mundo puede amar de por vida. Bueno, no s\u00e9 si eso es cierto. No tengo ni idea. Pero s\u00ed s\u00e9 que, descuidada, a veces la vida va y se enfr\u00eda. Y entonces pasan cosas, y entonces nunca llueve a gusto de nadie, y entonces lloran todos y, al final, lloramos todos. Otras veces nos alegramos, supongo que como medida de precauci\u00f3n. Como el casco en las obras, por si acaso. <\/p>\n<p>Hipando y llorando vamos bastante bien servidos de rones y l\u00e1grimas cuando me da un beso. Un beso tonto, en el cuello. Desde el primer momento yo s\u00e9 que no me est\u00e1 besando a m\u00ed, que est\u00e1 aprendiendo a amar a Ton justo en el momento en el que ya no puede amar a Ton. \u00bfQue por qu\u00e9 lo s\u00e9? Bien, tiempo al tiempo. \u00bfY la paraste? Pues m\u00e1s bien no. Definitivamente no. Ni cuando me quit\u00f3 la camiseta ni cuando la desnud\u00e9, ni cuando la llev\u00e9 a la cama ni cuando, sobre m\u00ed, gritaba cosas inconexas e insignificantes que yo fingir\u00eda, de ah\u00ed en adelante, no haber o\u00eddo jam\u00e1s. Y no lo hice porque en ese momento ella estaba buscando un Ton de saldo, una imagen como la de los programas de predicci\u00f3n del tiempo, un fondo azul sobre el que superponer la cara de Ton para amarle como nunca lo hab\u00eda hecho desde, quiz\u00e1, aquellos primeros d\u00edas en los que amar se amaban mucho pero conocerse se conoc\u00edan poco. Bah, es lo de siempre, rutinas sobre rutinas que encallecen la epidermis hasta convertirla en una dura coraza que ya no permea sentimientos ni vida, sino s\u00f3lo m\u00e1s y m\u00e1s silencio. Cristalizados en lo que se repite de los d\u00edas todo lo que somos capaces de sentir se queda en un lugar ignoto del hipot\u00e1lamo y s\u00f3lo reverberamos, hacia afuera, normalidad y normalidad. De repente, Luc\u00eda, todo se rompe, y sabes que no vas a volver a amar la cara que siempre has amado debajo de kilos de piel de elefante, y de repente es muy importante decir y de repente es muy importante hacer saber y de repente es vital, a todas luces, ser comprendido y amado. Pero, azar de azares, ya no hay nadie al otro lado.<\/p>\n<p>Un Ton de saldo. No est\u00e1 nada mal, pero eso no quiere decir que sea algo. <\/p>\n<p>La historia de Ton es la otra cara de esta moneda.<\/p>\n<p>Estaba mirando la web de El Pa\u00eds, por si ve\u00eda algo digno de no pasar desapercibido, cuando son\u00f3 el telefonillo. Es Ton, que me mira con ojillos derretidos. A punto de derretirse, al menos. Le siento en el sof\u00e1 y le sirvo una copa, le pregunto si quiere unos macarrones. Me dice que ya ha cenado. Cojo mi copa, me sirvo la segunda, y me siento en el sof\u00e1 frente al suyo.<\/p>\n<p>He dejado a Luc\u00eda.<br \/>\nJoder.<\/p>\n<p>Todo en \u00e9l parece conforme a lo normal, excepto sus ojos, as\u00ed que le dejo hablar. Me cuenta que la quiere, pero que no es la mujer de su vida. Me cuenta que la echa de menos ya, pero que no es la mujer de su vida. Yo me pregunto qu\u00e9 es eso del hombre o la mujer de la vida de uno. C\u00f3mo tienen tan claro que alguien en concreto no lo es, y rompen la relaci\u00f3n consecuentemente. Dejo que apure la copa. Dejo que se fume algunos cigarros. Dejo que se sirva otra, que vac\u00ede la mitad antes de decir nada.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, Ton? Y no me digas que porque no era la mujer de tu vida, eso ya lo has dicho. \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\nPorque no funcionaba.<\/p>\n<p>No lo sabe, no tiene ni idea. Es bien sencillo, de repente lo tengo todo muy claro. Bien sencillo. Simplemente, no ha llegado la hora para Ton de dejar de dar vueltas y vueltas busc\u00e1ndose a s\u00ed mismo. Luc\u00eda lleg\u00f3 demasiado pronto, eso es todo. Eso es todo. As\u00ed de f\u00e1cil se quiebran dos vidas. Aunque es s\u00f3lo mi opini\u00f3n, porque, como dije, a veces la vida se enfr\u00eda. Y ah\u00ed ni uno ni otro ni el destino ni las culpas, sino solo las cosas.<\/p>\n<p>No hay culpables. Quiz\u00e1 la vida o los anuncios de Nike, pero desde luego no ellos. Es f\u00e1cil decir que no es culpa de Luc\u00eda. Muy f\u00e1cil. Pero tampoco es culpa de Ton. Al menos no conscientemente. Est\u00e1 todo relacionado con el cuento que nos han inculcado, aunque no tengo claro cu\u00e1l es ese cuento, ni qui\u00e9n lo ha contado.<\/p>\n<p>Una hora despu\u00e9s, m\u00e1s o menos, Ton se echa a llorar. Yo pongo mi hombro, mi abrazo, le consuelo con palabras que no me creo. Le digo: &#8220;es dif\u00edcil, t\u00edo, pero ya pasar\u00e1, lo importante es que hayas sido capaz de hacerlo ahora, y no ya en el momento en el que os odi\u00e9is irremisiblemente.&#8221; As\u00ed soy yo. Nada menos. Tomamos muchas m\u00e1s copas. Componemos incluso una canci\u00f3n para Luc\u00eda, en la que Ton le desea que se d\u00e9 cuenta de que \u00e9l no es el hombre de su vida. Otra vez con eso. Qu\u00e9 co\u00f1o querr\u00e1 decir.<\/p>\n<p>No puedo evitarlo, de verle llorando yo termino tambi\u00e9n a l\u00e1grima tendida. No me gusta ver a nadie as\u00ed. Ser\u00e1n las copas, quiz\u00e1, o la canci\u00f3n lacrim\u00f3gena. Yo qu\u00e9 s\u00e9. Me cuenta cosas, intimidades, que no quiero o\u00edr al mismo tiempo que s\u00ed quiero, porque son parte de ese amigo que tengo delante, destrozado por una idiotez (por algo que para m\u00ed es una idiotez, vaya), destrozando a otro por una idiotez. <\/p>\n<p>Me parece que las cosas son m\u00e1s sencillas, pero me diluyo en el momento y estoy llorando con \u00e9l. Tocamos una y otra vez la canci\u00f3n, la grabamos en el ordenador. Yo toco, \u00e9l canta. \u00bfQui\u00e9n sabe c\u00f3mo deben ser las cosas? \u00bfC\u00f3mo deber\u00edan ser? Yo no, desde luego. Desde luego soy el menos indicado. S\u00f3lo puedo intentar ser consuelo. Ni eso. S\u00f3lo puedo estar aqu\u00ed. Al fin y al cabo, ha sido \u00e9l el que ha venido a verme. Por algo ser\u00e1. <\/p>\n<p>No quiero llamarle idiota, aunque me muerdo los labios para no hacerlo. <\/p>\n<p>A las seis de la ma\u00f1ana se va. Yo me tumbo en el sof\u00e1, enciendo la tele, e intento convencerme de que la estoy mirando. <\/p>\n<p>&#8220;\u00bfQu\u00e9 quieres decir?&#8221; Con qu\u00e9, Luc\u00eda. &#8220;\u00a1Con lo de pasar al otro lado!&#8221; Es bien sencillo, pero a ti no te lo voy a decir, no ahora, por lo menos. Termin\u00f3 de pasar al otro lado. Se tir\u00f3 bastante tiempo en el cuello de la botella, atascada, ni hacia atr\u00e1s ni hacia delante. Pensando en m\u00ed, supongo, pensando en el da\u00f1o que hab\u00eda hecho, y en el que hab\u00eda recibido sin quererlo. Pensando en todo, porque pensar en la mayor parte de los casos es siempre un atraso. Es dif\u00edcil pasar p\u00e1gina cuando no terminas de cerrar la que acabas de leer. Podr\u00eda tirarme horas explic\u00e1ndolo, pero es b\u00e1sicamente eso. En vez de decirte esto, me sirvo otro caf\u00e9 y te digo que no me hagas ni caso. <\/p>\n<p>&#8220;No me gustar\u00eda que esto&#8230;&#8221; No te preocupes, no ha quedado nada. Ha estado muy bien, pero siempre hemos sido amigos. Eso es lo que vamos a seguir siendo. &#8220;\u00bfSeguro que&#8230;?&#8221; Te lo aseguro, Luc\u00eda, te lo aseguro. <\/p>\n<p>Hay cosas con m\u00e1s fuerza que la luz que no filtran las cortinas. <\/p>\n<p>El suramericano borracho, la ni\u00f1a vestida de mujer, el conductor de autob\u00fas que siempre saluda al conductor del que llega y se sienta justo detr\u00e1s de \u00e9l, para darle la murga hablando de trabajo, siempre de trabajo, aunque \u00e9l est\u00e9 todav\u00eda en el tiempo precario de libertad que nos queda cuando estamos a punto de entrar a jodernos un rato trabajando. Siempre encuentro m\u00e1s o menos lo mismo en la parada del autob\u00fas. Todos tienen prisa, todos est\u00e1n nerviosos, todos tienen ganas de montarse y ponerse en camino. Todos, parece ser, temen no llegar. Como si no fuera cuesti\u00f3n de tiempo. Como si no fu\u00e9ramos a llegar de todos modos, hagamos lo que hagamos. Trabajar no est\u00e1 mal, mientras no te pienses que es algo. Tengo una misma respuesta para todo, ya lo s\u00e9, pero es lo que pienso, no tengo por qu\u00e9 ser original si estoy de acuerdo conmigo mismo en que todo, con sus matices, es m\u00e1s o menos lo mismo. Todos maldiciendo y hablando de horas, minutos y segundos. Como si horas, minutos y segundos lo fueran todo, como si no hiciera sol, o no corriera una suave brisa, o no hubiera ni\u00f1as bonitas pase\u00e1ndose de un lado para otro. Ya s\u00e9, ya s\u00e9, ya s\u00e9 que cuando est\u00e1s jodido siempre llueve y s\u00f3lo pasean feas, pero eso no tiene relevancia alguna m\u00e1s all\u00e1 de la cabeza del jodido. Si est\u00e1 en tu mano cambiarlo, siente el sol, nota la brisa, mira a las ni\u00f1as bonitas caminando como si todo estuviera exactamente donde debe estar. <\/p>\n<p>La vida siempre me ha parecido una canci\u00f3n, y canciones hay buenas y malas, taxonom\u00eda de pr\u00e1cticamente todas las cosas. Cuando ella lleg\u00f3 yo era pr\u00e1cticamente nada y, probablemente, quer\u00eda ser a\u00fan menos. No me daba demasiada cuenta, me limitaba a estar y parecer, estaba compuesto de odio y resignaci\u00f3n a partes iguales e indistintas, en pedazos amorfos y discontinuos que a duras penas pod\u00edan resultar visiblemente unitarios. Estaba disperso. En sentido estricto. Los d\u00edas eran simplemente d\u00edas y las noches ten\u00edan la costumbre de no acabar nunca. En los bares siempre terminaba afortunadamente clareando. En la cama tambi\u00e9n, pero tardaba bastante m\u00e1s. Nunca dorm\u00eda, excepto por las ma\u00f1anas. Por las noches siempre me esperaba la sensaci\u00f3n de que las oportunidades se hab\u00edan colado sin dejar nada en el tamiz ap\u00e1tico de las horas. Por las ma\u00f1anas reaparec\u00edan, todo promesa de nuevo. Por las ma\u00f1anas pod\u00eda, sencillamente, dejarme dormir sabiendo que cuando despertase a\u00fan quedar\u00edan oportunidades para algo. <\/p>\n<p>Nunca pod\u00eda concretar qu\u00e9, pero de algo, para algo. Eso es suficiente cuando no hay mucho m\u00e1s. <\/p>\n<p>Hace tiempo que vivo s\u00f3lo, me parece c\u00f3modo. Si quieres ver a alguien le invitas, y si el momento  es propicio afortunado viene. Si quieres estar s\u00f3lo, no tienes que hacer nada: ya lo est\u00e1s. Estar s\u00f3lo es un estado an\u00edmico, no puramente f\u00edsico. Todo el d\u00eda estoy rodeado de gente, y pr\u00e1cticamente en la totalidad de ese tiempo sigo solo, en mis cosas. Encerrado en alguna c\u00fapula inabordable. Es mejor as\u00ed. No es que no tenga tiempo que perder, tiempo tengo de sobra. Es que prefiero gestionar bien c\u00f3mo desaprovecharlo. A mi lado siempre escucho tonter\u00edas, excusas, razones vacuas que intentan autojustificar lo injustificable. Para eso tenemos a los dem\u00e1s. Decimos nuestra letan\u00eda de argumentos y los dem\u00e1s asienten, esperando su turno para soltar la suya y ser complacidos. Parece triste, pero es lo que es. A m\u00ed ya no me parece nada, m\u00e1s que normal. Es muy dif\u00edcil mantenerse en pie sobre nuestras peque\u00f1itas plantas, normalmente nos hace falta que nos digan que estamos en el camino correcto, porque no hay se\u00f1ales, no hay indicaciones. Las vamos poniendo cuando pasamos, seg\u00fan nos parece, sin certidumbre alguna. Tenemos que estar bien convencidos para cuando llega la noche y nos metemos en la cama. Amigos, ah\u00ed nos quedamos realmente solos con nosotros mismos. Podemos dormirnos mirando el televisor, en el paroxismo de una vaca hind\u00fa, pero no siempre. La noche es un bichejo molesto que estar est\u00e1 todo el tiempo, le miremos directamente a los ojos o no. Puedes rehuir pr\u00e1cticamente todo, menos a ti mismo. <\/p>\n<p>Por eso, entre otras cosas, vivo solo. No podr\u00eda soportar que alguien me preguntara insistentemente cuando a mi cara le da por reflejar tristeza, o decepci\u00f3n. No podr\u00eda soportar contar mi historia para recibir peque\u00f1os golpecitos en la espalda, nulidades en forma de sonrisa visual en una curva especial de los p\u00e1rpados. Prefiero no pasar por eso. No me voy a sentir mejor, simplemente. Pas\u00f3 el tiempo. Ya no me parece bastante. Me quedo igual. Me meto en la cama y no me he convencido, todo sigue exactamente en el mismo sitio. No se si he conseguido trabar amistad conmigo mismo, porque es una de esas cosas sobre la que jam\u00e1s se termina de saber lo suficiente. Estamos llenos de capas, de puertas, de pasillos cerrados que s\u00f3lo recorremos cuando las circunstancias lo exigen. El resto del tiempo se limitan a estar de tal modo que es como si no estuvieran en absoluto. El resto del tiempo duermen. Uno nunca termina de conocerse a s\u00ed mismo, porque aunque tengamos la ineludible costumbre de teorizar, de ponernos en situaci\u00f3n, nada de eso sirve para nada justo en el momento en el que la situaci\u00f3n modelo se va tornando realidad. Ah\u00ed descubrimos un pasillo, una puerta abierta, y despu\u00e9s la cerramos de nuevo o no, seg\u00fan el resultado de la experiencia. Como si negar una parte de uno fuera lo mismo que no ser. Como si nos defini\u00e9ramos en lo que nos gusta y contra lo que nos disgusta. Seguramente hayamos visto demasiadas pel\u00edculas, seguramente queramos ser uno u otro protagonista de alguna de ellas. Como si fu\u00e9ramos tan simples como para vernos en hora y media. Nos movemos pensando que todo est\u00e1 controlado, con seguridad en nosotros mismos, y basta un soplo de vida para que nos desmoronemos como un castillo de naipes puesto en tela de juicio por el manoteo torpe de un borracho. <\/p>\n<p>Hace mucho tiempo torc\u00eda el gesto mientras Susana me dec\u00eda que a\u00fan no se hab\u00eda duchado. Deb\u00edan ser las diez menos cuarto y hab\u00edamos quedado a las nueve y media con los amigos de siempre, con los amigos con los que siempre es viernes. Me dio un beso tierno en los labios con una de sus mejores sonrisas de ni\u00f1a p\u00e9rfida, se gir\u00f3 camino al ba\u00f1o y cerr\u00f3 la puerta tras de s\u00ed. Esto se puede contar de muchas maneras, ech\u00e1ndole az\u00facar al gusto, pero en realidad la realidad es una y n\u00edtida y, como en la mayor\u00eda de los casos, simple. Buscando un cenicero entr\u00e9 en su dormitorio y vi que ten\u00eda el ordenador encendido. Me puse a trastear. No estaba cotilleando, simplemente quer\u00eda ver lo que dec\u00eda el ordenador de ella. En los ordenadores se esconde el mejor reconocedor visual, siempre que se usen &#8212;y eso ya dice bastante de alguien&#8212;: el orden, el desorden, los programas&#8230; En el escritorio la car\u00e1tula de un disco de Queen y quince o diecis\u00e9is iconos. Ning\u00fan acceso directo. Entr\u00e9 en mi pc y luego en el disco duro, y la \u00fanica excepci\u00f3n a las carpetas t\u00edpicas de windows era: &#8220;fotos de salidas&#8221;. Susana es un desastre, en un a\u00f1o jam\u00e1s consegu\u00ed que me enviara las fotograf\u00edas de los viajes que hac\u00edamos constantemente. Abr\u00ed la carpeta y disfrut\u00e9 como un tonto viendo caras conocidas, incluyendo la m\u00eda propia, haciendo el imb\u00e9cil y eternos paisajes que nunca dicen nada de nada. Obvi\u00e9 una carpeta dentro de la anterior rotulada &#8220;Luc\u00eda&#8221;. Despu\u00e9s de pasar un buen rato con las fotos no entend\u00ed muy bien para qu\u00e9 una carpeta s\u00f3lo para Luc\u00eda. Quiz\u00e1 a ella s\u00ed le envi\u00f3 fotos e hizo una carpeta antes de meterlas en un zip y mandarlas por correo electr\u00f3nico. Entr\u00e9 y pinch\u00e9 en la primera.<\/p>\n<p>Era la casa de Susana, sin duda. El ba\u00f1o, decorado con velas y una barra de incienso humeando sobre el armarito. He visto esta situaci\u00f3n muchas veces, con otros protagonistas. De repente tuve la sensaci\u00f3n de estar haciendo algo que no deb\u00eda, y al mismo tiempo la sensaci\u00f3n de que no muy tarde me arrepentir\u00eda de haber visto lo que no estaba destinado a ver. En la ba\u00f1era estaban Susana y Luc\u00eda, mirando divertidas a la c\u00e1mara. Desnudas, abrazadas. <\/p>\n<p>Me excit\u00e9, no puedo negarlo, como primera e instintiva reacci\u00f3n. Justo en ese momento o\u00ed abrirse la puerta del ba\u00f1o, cerr\u00e9 todo lo que ten\u00eda abierto y me recost\u00e9 sobre la cama. Cuando ella entr\u00f3 me mir\u00f3 sonriendo. Soluciones r\u00e1pidas ante lo insalubre de la conciencia.<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1s cansado?<br \/>\nEn absoluto&#8230; pens\u00e9 que vendr\u00edas recubierta \u00fanicamente por un par de toallas, que te tirar\u00edas sobre la cama al verme&#8230;<br \/>\nAcabas de mirarme como si hubiera cometido incesto cuando te he dicho que a\u00fan no me hab\u00eda duchado, como si llegar tarde fuera algo digno de psicolog\u00edas hermanas de Pol Pot, y ahora quieres hacerme el amor&#8230; eres sencillamente monocorde, cari\u00f1o. Comer, dormir, excretar y reproducirse. \u00bfUn par?<br \/>\nS\u00ed, como puedes comprobar en ti misma siempre llev\u00e1is una en el pelo, es un trasunto gen\u00e9tico. Los tipos con el pelo largo no necesitan recog\u00e9rselo en una toalla cuando salen de la ducha.<br \/>\nLos tipos con el pelo largo son adictos a la Couldina, no necesitan cuidarse. Anda, sal de aqu\u00ed, que voy a vestirme.<br \/>\nDios m\u00edo, te he visto cientos de veces.<br \/>\nS\u00ed, pero estar desnuda delante de ti visti\u00e9ndome&#8230; me coloca en una sensaci\u00f3n bastante indefensa y, adem\u00e1s&#8230; no estar\u00eda mal que fu\u00e9ramos dos a la cena en vez de tres, hombret\u00f3n m\u00edo.<br \/>\nMmm, ya es tarde para eso, pero a\u00fan as\u00ed me retiro. Saludos, bella dama.<\/p>\n<p>Mientras se vest\u00eda entr\u00e9 al ba\u00f1o y observ\u00e9 que en el lugar donde parec\u00eda estar la c\u00e1mara en la foto no hab\u00eda nada, ni una estanter\u00eda, ni un peque\u00f1o soporte, nada. Tir\u00e9 de la cadena y me lav\u00e9 las manos antes de salir. Como si nada hubiera sucedido all\u00ed.<\/p>\n<p>La vida siempre me ha parecido una canci\u00f3n, m\u00e1s o menos. Tiene sus estribillos, eso no lo puedo negar, sus repeticiones y sus estrofas. Una canci\u00f3n empieza de la nada y tiene que contar una historia, la vida es m\u00e1s o menos igual. La primera estrofa centra el contenido. A partir de ah\u00ed todo lo que suceda tiene que tener forzosa relaci\u00f3n con lo anterior. No s\u00e9 si me explico bien. Antes de la primera estrofa, todo puede suceder, suenan tres o cuatro acordes y nada m\u00e1s. Despu\u00e9s de la primera estrofa, todo est\u00e1 condicionado a ella. De alg\u00fan modo, todo surge de ella. Y coincide que, en la vida, la primera estrofa se vive de forma inconsciente, sin rumbo. Todos perdidos en un mismo devenir de la cosa en s\u00ed que es vivir. La primera estrofa, tan importante, se vive de forma aleatoria. Y despu\u00e9s viene todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las cosas m\u00e1s desagradables que he sentido alguna vez es un pedo en la ducha. En medio de los olores frutales, el champ\u00fa, el gel y el suavizante un pedo se abre paso como la encarnaci\u00f3n m\u00e1s mort\u00edfera del ser, del recordatorio de la mundanidad de nuestros procesos internos. Un pedo en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1164","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1164"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1164\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/perdiendo.org\/museodemetralla\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}